Al norte de México existe un pequeño pueblo que llamará tu atención por sus preciosas casonas coloniales, pero aún más por sus árboles tallados con figuras que decoran casi cada esquina. Se trata de Cócorit, Sonora, uno de los ocho pueblos yaquis, cuyo nombre yoeme o yoreme significa “persona” u “hombre”. Este destino posee una gran historia y varios sitios de interés que querrás conocer, desde sus famosos murales hasta el Museo de los Yaquis. ¿Te animas a visitarlo?


Cócorit: el pueblo sonorense con raíces en la cultura yaqui
Cócorit es un pequeño pueblo de Sonora, ubicado a unos 20 minutos de Ciudad Obregón. Está considerado uno de los ocho pueblos yaquis del estado y forma parte de una comunidad con una estructura de gobierno tradicional, en la que participan autoridades indígenas y líderes religiosos. Los pueblos yaquis se encuentran distribuidos a lo largo del río Yaqui, uno de los principales cuerpos de agua de Sonora, que nace en la Sierra Madre Occidental a partir de la confluencia de los ríos Bavispe y Papigochi.

El pueblo yaqui con murales, árboles tallados y una atmósfera colonial
Cócorit es uno de los pueblos yaquis más especiales y basta con caminar por su centro para descubrir por qué. En sus calles podrás admirar antiguas construcciones, pequeñas plazuelas y fachadas llenas de murales. Si te fijas bien, también encontrarás los troncos de los árboles tallados con diferentes figuras, una expresión de arte público que se ha convertido en parte de la identidad del pueblo. Entre los sitios que vale la pena visitar están La Alameda, un espacio ideal para caminar y descansar; el Monumento a la Danza Yaqui y el Museo de los Yaquis, catalogado por el INAH como inmueble histórico.

Los sabores y artesanías que encontrarás en Cócorit, Sonora
La gastronomía de Cócorit es otro de los atractivos que vale la pena descubrir. Como en buena parte de Sonora, las tortillas de harina son protagonistas y con ellas se preparan clásicos como burritos y tacos de carne asada. También son comunes las empanadas rellenas de guayaba, piña, cajeta, higo y piloncillo, además del obispo, una bebida fría preparada con jarabe, hielo y nieve. Si quieres llevarte un recuerdo de tu visita, puedes comprar artesanías relacionadas con la cultura yaqui, como máscaras, tambores y tenábaris, estos últimos utilizados como instrumentos en las danzas tradicionales yaquis.

