México está lleno de Pueblos Mágicos, y aunque los más famosos sin duda son preciosos, hay muchos otros donde no hay tanta gente y se puede ‘pueblear’ muy a gusto, descubrir su arquitectura, probar su cocina típica y disfrutar de su naturaleza. Uno de ellos es San Joaquín, uno de los Pueblos Mágicos menos conocidos de Querétaro. Se encuentra en la Sierra Gorda, a poco más de dos horas de Querétaro y a cuatro horas y media de la CDMX. Aquí el clima es fresco, está rodeado de bosque, y las casitas coloridas ofrecen postales muy lindas. Además, hay un restaurante ideal para desayunar enchiladas verdes con cecina mientras admiras el paisaje.


Un antiguo pueblo minero con un pasado prehispánico
Como sucede con la inmensa mayoría de los pueblos en México, la historia de San Joaquín combina un legado prehispánico con un pasado colonial. Originalmente, esta fue tierra de jonaces, huastecos y pames. Vale la pena visitar las zonas arqueológicas de Ranas y Toluquilla, así como las pinturas rupestres de El Durazno. No fue sino hasta 1724 que los españoles fundaron el pueblo, el cual floreció gracias a las minas de mercurio. Aunque ya no se practica la minería, hoy en día conserva un encanto provincial, con casitas de colores que contrastan contra el ambiente boscoso y generalmente frío. Además, cada abril celebran el Concurso Nacional de Baile de Huapango con un fin de semana lleno de música y danza.

Primero que nada: arrancar el día con vistas y enchiladas
Antes de salir a explorar San Joaquín, te recomendamos ir a desayunar a El Fogón. Este restaurante tiene algunas de las mejores de las mejores vistas panorámicas del centro del pueblo. Su cocina mexicana se acompaña con música de huapango y una atmósfera familiar y animada. Uno de los platos más emblemáticos del lugar son sus enchiladas verdes con cecina, que se sirven con frijoles refritos y mucha sazón de la serranía queretana. La barbacoa también es otro plato muy representativo del pueblo.

Cascadas, bici de montaña y el picnic más grande de Latinoamérica
Después de desayunar, puedes encaminarte a vivir todo lo que el destino tiene para ofrecer. San Joaquín es un Pueblo Mágico en profundo contacto con la naturaleza. Además de rutas de senderismo, este es un destino popular para practicar ciclismo de montaña en medio del bosque y descubrir sus cascadas —como la de El Durazno y la cascada Maravillas—. También vale la pena visitar el mirador La Crucita, así como el Parque Nacional Campo Alegre. Este último es ideal para pasar el día en familia, pues tiene zona de asadores e incluso un área de camping con regaderas para quienes quieran quedarse a pasar la noche bajo las estrellas. Por otro lado, uno de los eventos icónicos que se organizan en San Joaquín cada año es el ‘Picnic más grande de Latinoamérica’, el cual se celebra la tercera semana de agosto con comida, música y distintas actividades.


