A solo una hora y media de Guadalajara y a 45 minutos de Tepic, Jala es uno de esos rincones rodeados de naturaleza e historia para bajar el ritmo, comer delicioso y recargar energía. Ubicado en las faldas del imponente volcán del Ceboruco, este Pueblo Mágico en Nayarit es perfecto para una escapada de fin de semana. Este es nuestro plan ideal: llegar temprano, disfrutar de la alberca de Nukari Quinta Boutique —un hotel ubicado en una hacienda histórica en el corazón del pueblo—, y luego aprovechar la tarde para salir a caminar mientras te comes un elote gigante. Así, tenemos el equilibrio perfecto entre descanso y paseo, con todo y una sesión en el spa.


Nukari Quinta Boutique: Un hotel en una hacienda histórica en el corazón de Jala
Aunque se encuentra a solo cinco minutos de la Plaza Principal, este hotel ofrece un ambiente íntimo que te hace sentir en un lugar suspendido en el tiempo. Este inmueble del siglo XVIII hoy es un hotel boutique que combina una arquitectura colonial con amenidades modernas, alberca al aire libre, spa, un restaurante de cocina nayarita y un rooftop con vistas espectaculares hacia la torre de campanario de la Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción. La Quinta tiene solo 17 suites divididas en cuatro categorías. Algunas cuentan con tinas o jacuzzi con hidromasaje, y pueden hospedar de dos a cinco personas. Vale la pena mencionar que este es un hotel familiar, así que puedes hospedarte con niños.


La joya de la corona de este hotel boutique en el corazón de Jala es Nadira Spa. Este lugar consagrado al bienestar cuenta con tinas de agua caliente y fría, sauna, vapor, jacuzzi y cuatro cabinas para masajes. En su menú puedes encontrar tratamientos como terapia de piedras calientes con obsidianas, masajes a cuatro manos y Shirodhara —masaje con aceite tibio—. Asimismo, hay sesiones de yoga al pie del volcán Ceboruco. Si no te hospedas en el Nukari Quinta Boutique, igual puedes comprar el Day Spa, que te da acceso a las instalaciones de Nadira Spa.

Gorditas, tejuinos y elotes gigantes para comer mientras paseas por Jala
Aunque mucha gente visita Jala para subir el volcán Ceboruco y practicar otras actividades ecoturísticas, también vale la pena ‘pueblear’ un rato. Con sus callejones serpenteantes, este Pueblo Mágico es de esos que invitan a perderse un rato. Puedes empezar en la Plaza Principal y aprovechar para comprarte un tejuino para refrescarte mientras caminas Lo primero que hay que ver es la Basílica de Jala, que combina estilos romano y gótico en cantera rosa, verde y amarilla. También vale la pena visitar el templo de San Francisco, conocido popularmente como ‘la Iglesia Viejita’, pues se construyó en 1582 y es el templo más antiguo de Jala.


Cuando te de hambre, puedes detenerte a comer uno de los platos tradicionales de Jala, aunque sí te recomendamos guardar espacio para llegar a cenar a la terraza de Nukari Quinta Boutique. Algunos de los platos más emblemáticos del pueblo son la birria de chivo, las gorditas de horno y las tostadas raspadas, que se caracterizan por su gran tamaño. Y es que Jala es famoso por sus elotes gigantes, los cuales pueden llegar a medir hasta 60 centímetros de largo. Sin duda, pasear por Jala mientras compartes un elote preparado con tu persona favorita es uno de los mejores planes.


