Me comí un bolillo con Coca-Cola en un Pueblo Mágico cerca y ahora tengo antojo de repetir cada fin de semana

Hace un par de días hablamos del pan dulce a la leña que me compro en grandes cantidades para congelarlo cuando voy al Pueblo Mágico de Chignahuapan en Puebla, a solo dos horas y media desde la CDMX. Siendo muy honesta, me sorprendí del gran recibimiento que tuvo mi recomendación, ya que en poco tiempo se convirtió en una de las notas más leídas de Food and Pleasure. Soy periodista gastronómica y mamá, y hoy quiero compartirte otros planes sencillos, bonitos y con poco dinero que pude hacer durante esa misma visita que tengo ganas de repetir la próxima vez que pueda de escaparme un par de días cerca de la ciudad.

Quiosco colorido con herrería pintada de rojo, amarillo y azul en una plaza de Chignahuapan, con andadores de ladrillo y bancas.
El quiosco de Chignahuapan tiene un estilo morisco, lo que le otorga su colorido y formas geométricas. Foto: Santiago Castillo
Calle empedrada de Chignahuapan con casas de colores, un árbol navideño al fondo sobre una torre y guirnaldas de luces cruzando la calle.
Durante noviembre y diciembre, el Pueblo Mágico se transforma en una villa navideña. Foto: Santiago Castillo

El itinerario de qué hacer la tarde que llegas a Chignahuapan

En La Garita Panadería, la que se convirtió en mi favorita de la zona por hornear todo su pan a la leña, no solo destacan las piezas clásicas como las conchas, sino que cuentan con piezas únicas, de las cuales mi favorito es el pan de queso espolvoreado con azúcar de color rosa, una dulce mezcla entre lo dulce y lo salado que será el mejor complemento de un café de olla por las mañanas. Aunque si te soy honesta, el momento cumbre de mi viaje fue una torta que me comí la tarde del viernes que llegué, casi cuando se hacía de noche, después de tener el primer contacto con las calles del pueblo y con la panadería.

Estantes de madera con charolas de pan dulce y bolillos en la panadería La Garita, entre ellos conchas y piezas con azúcar rosa.
Foto: La Garita Panadería

Una torta con bolillo recién horneado y una Coca-Cola en el centro

Me había estado fijando en todos los locales de pan que había por la zona porque sí iba específicamente a buscar pan, ya que me habían dicho que tanto en Zacatlán como en Chignahuapan, ambos Pueblos Mágicos de Puebla, la tradición panadera es profunda y el resultado es equiparable con pocos lugares del país. Y en cuanto vi La Garita entré, sabiendo que no podía comprar el pan para llevármelo a casa en ese momento, pues se echaría a perder tomando en cuenta que tendría que aguantar ya un viaje en carretera de vuelta a la CDMX. Por ello, la primera vez que entré decidí comprar solo un par de bolillos y salir a dar la vuelta por el centro. En el primer Oxxo que vi me compré un poco de jamón y queso y por menos de $70 pesos nos armamos dos tortas bien servidas, con mucho jamón y todo el queso que queríamos. ¿La cereza en el pastel? Una Coca-Cola para contrastar con una explosión dulce nuestro manjar creado con un bolillo recién horneado. Nos sentamos frente a la Basílica de la Inmaculada Concepción y nos dimos un manjar que quizá era sencillo, pero para nosotros lo fue todo.

Torta hecha con bolillo artesanal y una coca-cola frente a la basícila de la inmaculada concepción en chignahuapan
Mi itinerario de primer día en Chignahuapan incluyó comerme una torta frente a la Basícila de la Inmaculada Concepción. Foto: La Garita Panadería

¿Por qué la basílica y el quiosco de Chignahuapan son tan coloridos?

Aprovechando que ya estábamos ahí, en cuanto nos terminamos nuestra torta con Coca-Cola cargados de energía, nos dimos un momento para admirar de verdad la basílica, el punto central y protagonista de Chignahuapan. Me llamó la atención que pocas iglesias tienen tantos colores desde la fachada. Esta en específico, está pintada de blanco con detalles amarillos en los bordes, pero lo que la hace especial es el colorido de sus figuras de ángeles y motivos frutales en tonos brillantes como rojo, amarillo y azul. Lo que la distingue de todo lo que has visto antes. A conjunto, el quiosco de la ciudad está diseñado bajo el estilo morisco –sí, como el que hay en la colonia Santa María de la Ribera de la CDMX– lo que le da esa característica de patrones geométricos repetidos y colores muy vivos.

Fachada blanca con detalles amarillos y azules de la basílica de Chignahuapan, con su torre de campanas y figuras de ángeles en la portada.
La fachada de la Basícila de la Inmaculada Concepción e el punto central del lugar. Foto: Santiago Castillo

¿Qué pasa en Chignahuapan cuando se acerca diciembre?

Si como yo tienes ganas de repetir esta experiencia un fin de semana cualquiera, ahora es el momento perfecto de comenzar a planear un viaje a Chignahuapan, ya que el lugar se vuelve todavía más mágico cuando se acercan diciembre y la temporada de fiestas decembrinas. El lugar se transforma por completo en una villa navideña y la temporada arranca oficialmente a finales de octubre y se extiende hasta la primera semana de enero del año siguiente. El pueblo se llena luces navideñas y se instala un árbol monumental en el centro. Por si fuera poco, se lleva a cabo la Feria Nacional del Árbol y la Esfera, donde más de 400 talleres artesanales se reúnen a vender decoraciones navideñas. En este pueblo son fabricantes e importadores, por lo que podrás encontrar desde lo más típico, hasta diseños únicos que nadie más tendrá. Si no vas por su pan dulce o por sus puntos de interés histórico, Chignahuapan es también la opción perfecta para quienes quieren comprar bueno, bonito y barato los fines de semana.

Puestos de la Feria del Árbol frente al templo del Resucitado, con un árbol navideño monumental al fondo y personas caminando por la calle.
Puestos donde los artesanos venden esferas en Chignahuapan. Foto: Santiago Castillo
Puestos de venta bajo toldos rojos frente al templo del Resucitado, con un árbol navideño monumental al fondo y personas caminando por la calle.
Foto: Shutterstock