Para probar un buen mole, Oaxaca se pinta solo, ¿verdad? Este destino tiene fama por preparar algunos de los moles más espectaculares del país, pues son parte de los platillos más representativos de su cocina. Aquí encontrarás moles de todo tipo, como el negro, rojo, amarillo, verde, chichilo y manchamanteles. Pero si quieres probar el mole coloradito, tienes que hacerlo en Tlacolula de Matamoros, un municipio ubicado en la región de los Valles Centrales, a unos 40 minutos de Oaxaca de Juárez.


Mole coloradito: uno de los siete moles tradicionales de Oaxaca
El mole coloradito forma parte de los siete moles tradicionales de Oaxaca, entre los que también destaca el mole negro, considerado el rey de los moles oaxaqueños. Este platillo tiene su origen en Tlacolula de Matamoros, un municipio de origen zapoteco ubicado en la región de los Valles Centrales, considerada el corazón geográfico, histórico y cultural del estado. Durante la época prehispánica, este valle era conocido como Guillban o Quequie que se traducen como ‘Pueblo de los sepulcros’ o ‘Lugar del cielo’.

Un mole de origen prehispánico y colonial
El mole coloradito de Tlacolula de Matamoros es uno de esos platillos cuya receta se transmite de generación en generación. Sus antecedentes se remontan a la época prehispánica, cuando los pueblos indígenas preparaban salsas conocidas como mulli, elaboradas con chiles y semillas. Posteriormente, durante la época colonial, la incorporación de ingredientes traídos por los europeos, como especias y frutos secos, contribuyó a transformar estas preparaciones. Con el paso de los años, las cocineras oaxaqueñas perfeccionaron las recetas hasta dar vida a un mole espeso, de sabor intenso y lleno de tradición.

Un mole dulce, especiado y ligeramente picosito
El mole coloradito es uno de los moles más equilibrados en cuanto a sabor, pues combina muy bien el dulzor con un ligero toque picante. De acuerdo con algunas recetas tradicionales, lleva alrededor de 18 ingredientes, entre los que destacan los chiles guajillo y ancho. También se prepara con jitomate, cebolla, ajo, canela, pimienta, clavo, orégano, chocolate, plátano macho, almendras, manteca de cerdo, caldo de pollo, azúcar y sal. Para conseguir una consistencia más espesa, se agrega pan o tortilla, mientras que el ajonjolí se utiliza para decorar. Por lo general, se sirve con pollo o guajolote y se acompaña con arroz. Sin embargo, su salsa también se aprovecha para preparar enchiladas, tamales y otros guisados.

Dónde comer mole coloradito en Tlacolula de Matamoros
Alrededor de Tlacolula de Matamoros podrás probar este delicioso mole, sin embargo, de acuerdo con los locales uno de los mejores lugares para degustarlo es MO-KALLI, el lugar ofrece cata de moles tradicionales. También destaca Casa Tierra y Nana Vira Cocina Tradicional. O bien, en el Mercado Tradicional Martín González, un gran lugar para probar moles y la cocina típica oaxaqueña. Aprovecha la visita para conocer el Templo de Santa María de la Asunción y Capilla del Señor de Tlacolula y la Zona arqueológica de Yagul.


