Futurista y con cócteles inspirados en el horóscopo chino: El bar en Chapultepec para ir con amigas

La oferta de mixología en la CDMX se ha ido refinando y sofisticando en los últimos años. Cada vez encontramos barras más propositivas, con mixólogos comprometidos con la investigación y con el dominio de técnicas cada vez más innovadoras. Así como sucede en los restaurantes de fine dining, hay bares donde los cocteles se convierten en una experiencia estética que exige prestar atención a cada trago, pausar la plática, hablar en voz baja. Pero el punto de ir a un bar con amigas es quizá precisamente lo contrario: queremos platicar, ponernos al día, desahogarnos y morirnos de risa. Todo esto, mientras te tomas un buen coctel a la altura de la ocasión. Chow Chow House tiene todo eso: una barra compleja y con mucha identidad, una curaduría de destilados mexicanos impecable y un menú de comida asiática para compartir. Así, no tienes que elegir entre beber bien y pasarla bien.

bar con luces rojas y mesas pequeñas
Foto: Elena Eguiarte Pardo
comida china
Foto: Elena Eguiarte Pardo

Fermentados, destilados mexicanos e ingredientes asiáticos

El menú de cocteles de Chow Chow House es la fórmula infalible para tener éxito en redes sociales. Cada coctel se empata con un signo del horóscopo chino, y la carta se divide en dos: el yin y el yang. Sin embargo, aunque es de lo más divertido descubrir ‘qué coctel eres según tu signo’, lo que realmente distingue a la barra de Chow Chow House es la estructura de sus cocteles. Y es que cada trago de la casa se construye a partir de tres pilares: un fermentado, un destilado mexicano y un ingrediente asiático.

Foto: Elena Eguiarte Pardo

Destacan cocteles como el Mangostán Fizz, con charanda, alga nori, mangostán —una fruta típica del sureste asiático— y soda casera de tíbicos —similar al kéfir—. Se trata de un trago con un dejo frutal y refrescante. Para quienes prefieren los tragos secos, el Lichi Martini se prepara con ron de Oaxaca, lichi, mango y lactobacillus. No es el típico lichi martini dulzón que puedes encontrar en otras barras, sino que conserva las notas más intensas y terrosas de la versión clásica. 

coctel elegante con garnitura en una cuchara
Lichie Martini. Foto: Elena Eguiarte Pardo

Pero si lo tuyo son los tragos más dulces, el Rosé Spritz —mezcal y vino espumoso de rosas hecho en casa— y el Candy Wine —sotol, vino de sakura y soda de toronja— tienen notas más florales y son casi un postre. Pero mi favorito es la Spicy Margarita, con tequila, yuzu, pimiento morrón, kefir de latte de té verde y bitter. Es una versión más elegante del clásico que se ha popularizado en las barras de Estados Unidos, y se acompaña con un chicharrón con vinagre que complementa cada trago tanto en sabor como en textura.

spicy margarita con chicharrón
Spicy Margarita. Foto: Elena Eguiarte Pardo

Un bar con corazón de restaurante

Curiosamente, el concepto inicial de Chow Chow House no era un bar, sino un restaurante de comida china. Aunque la idea evolucionó conforme se fue gestando el proyecto, la cocina sigue siendo parte del corazón del lugar. Las porciones son generosas y se prestan muy bien para compartir. Ensalada de pepino, crab rangoons, arroz frito, pollo Lo Mein: las opciones son variadas y reconfortantes. Te recomendamos no saltarte el postre: helado de sésamo negro, pitahaya o matcha

ensalada de pepino con chicharrón de arroz
Ensalada de pepino. Foto: Elena Eguiarte Pardo

Estética grunge-futurista con guiños asiáticos

Aunque el local es pequeño, la estética de Chow Chow House está llena de alusiones al concepto de la barra y de spots ‘instagrameables’. En el piso de concreto brillan pequeñas luces rojas que hacen referencia a los procesos de fermentación, mientras que las luces rojas del salón al fondo crean una atmósfera grunge-futurista que se refleja hasta el infinito en los espejos. Si vas en pareja, te recomendamos sentarte en la barra. Los bartenders son amigables y siempre están dispuestos a hablar sobre las maravillas detrás de la barra —y hay varias joyas, sobre todo en lo que respecta a los destilados mexicanos—, pero también saben darte privacidad. Si vas con más gente, las mesas al fondo son la mejor opción. Solo toma en cuenta que hay poca ventilación y el espacio es caluroso, pero la música es buena y el volumen permite platicar a gusto.

Foto: Elena Eguiarte Pardo