La escena gastronómica de la CDMX se extiende mucho más allá de la Roma-Condesa, con propuestas que nos recuerdan que no todo son cocinas internacionales: en México ya se come variado y delicioso. Ubicado sobre una calle residencial a unos pasos del Parque Hundido, Costa Rosa es una propuesta de la chef Romina Cortés donde el Pacífico mexicano cobra protagonismo. El restaurante tiene un encanto refinado pero desenfadado, ideal para comidas familiares y cenas con amigas que invitan a las sobremesas largas entre copas de vino y una atmósfera que te hace sentir como en la playa, sin salir de la ciudad.


Una casa rosa con alma sinaloense en la CDMX
La cocina de las costas del norte de México tiene un espíritu tan fresco como apapachador. Aunque la calidad del producto brilla por sí misma, las recetas privilegian los juegos de texturas, temperaturas y contextos. En Costa Rosa, la chef Romina Cortés se inspira en sus raíces norteñas y aborda esos sabores con una mirada actual. La propuesta se materializa a través de un espacio amplio y hogareño —ubicado en una calle tranquila de la colonia Noche Buena—, pero inundado de luz natural, con un estilo moderno y minimalista donde el color rosa mexicano enfatiza los rincones con un toque coqueto y juguetón. Para los días soleados, el salón principal se abre de forma natural hacia una terraza de lo más agradable, donde la vida pasa mucho más lenta que en las avenidas a menos de cien metros.

Sabores caseros y mesas compartidas
El menú es lo suficientemente extenso como para ofrecer algo para todos los antojos, pero sin llegar a ser abrumador. A lo largo de toda la carta encontramos guiños a la cocina casera, preparada siempre con excelentes ingredientes, una técnica precisa y una óptica contemporánea. Vale la pena mencionar que el concepto de Costa Rosa gira alrededor del concepto de compartir la mesa, por lo que la mayoría de las porciones están pensadas para dos o más personas. Te recomendamos empezar con la tostada de atún, un plato generoso con pepino y aguacate, donde las salsas negras juegan un papel fundamental sin ocultar la frescura evidente del pescado. Si el clima es más frío, tienen opciones como la sopa de queso o la crema de almeja —almeja blanca, hinojo y pan de masa madre—.

Aunque los encuentras en la sección de entradas, los tuétanos con pulpo llegan a la mesa en una porción tan generosa que casi la consideramos plato fuerte. Este plato destaca la combinación mar y tierra típica de la cocina sinaloense, y saca a relucir la calidad del producto marino nacional. Otro plato fuerte que no puede pasarse por alto es la Papa Costa Rosa. Se prepara con papa con crema de chile serrano, camarones, queso y un toque picante. Al final, resulta ser una opción sustanciosa, pero relativamente ligera.

Vinos, nieves y sobremesa
Como en cualquier comida familiar en México, la sobremesa es un momento sagrado. La plática puede extenderse por horas mientras el vino y los postres sigan fluyendo. En cuanto a los dulces, las opciones van desde el helado de temporada hasta el brownie de chocolate con helado de hoja santa, sal de chapulín y crumble de pinole. La barra de Costa Rosa tampoco pasa desapercibida, con cocteles clásicos y de autor, como la margarita o la mezcalita de guayaba, o el Gin Rose con fresa, lavanda y pétalos de rosa. Otra especialidad son los vinos, con una selección extensa y bien curada para brindar más de una vez.


Dirección: Atlanta 175, Noche Buena
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