Hay algo especial en hacer de los momentos pequeños un ritual. Se trata de prestar atención a los detalles: el café y el pan de la mañana, la compañía con la que compartimos el desayuno, poner flores en la mesa. Hace menos de un año, me enteré de que Marne —una panadería popular entre los vecinos de la San Miguel Chapultepec— había abierto un nuevo espacio, esta vez en la Roma, a unos pasos del Parque España. Más que una panadería, este local tiene vocación de restaurante, con un interiorismo sofisticado y menús de desayunos, comidas, cenas y coctelería. Sin embargo, aquí también venden el pan de masa madre que los hizo famosos desde el inicio, y aunque puedes pedirlo para llevar, la atmósfera acogedora y desenfadada te invitan a quedarte. Si lo haces, descubrirás un menú tan refinado como reconfortante donde el desayuno se siente como el evento más especial del día.


Marne: un restaurante con alma de panadería
Marne nació en la San Miguel Chapultepec en 2020, en una esquina que te atrae por su aroma a café y pan recién hechos. Hacia finales de 2025, abrieron el restaurante en la Roma. Este sitio es más grande, y aunque por las noches su atmósfera romántica y sofisticada te invita a entrar para cenar y tomarte una copa de vino, por las mañanas tiene un ambiente mucho más relajado. Pero a pesar de que aquí la cocina es mucho más elevada, el pan sigue siendo protagonista. No hablamos solo de la vitrina con roles, croissants, chocolatines, baguettes y hogazas que te recibe en la entrada, sino también del que acompaña los platos. El pan francés, la tosta de aguacate, los molletes: son apuestas seguras porque la base es espectacular.


Desayunos relajados, refinados y reconfortantes
Los desayunos en Marne son un apapacho. Las porciones son individuales pero generosas, y como siempre, nuestra mejor apuesta es ir acompañado y compartir. Si quieres empezar con algo ligero, el bowl de fruta tiene mango, mora azul y miel de vainilla. Pasando a los fuertes, el crabcake es un must. No lo decimos a la ligera: desayunar este plato sí te sube el ánimo, con una textura cremosa pero firme, sabores sutiles pero precisos y servido con pan de masa madre con costra crujiente.

Si tienes prisa, puedes pedir una focaccia para llevar —aunque también te la puedes comer ahí mismo—. Este es otro de los platos en los que la panadería brilla. Nosotras probamos la focaccia Fake Philly, con carne curada, pimientos rostizados y provolone. Una combinación simple pero ganadora, en una porción sustanciosa que bien puede rendir para dos personas. También tienen una focaccia de ensalada de huevo que va perfecto para el desayuno. Lleva mayonesa casera, yuzu kosho y pepinillo encurtido: si te gustan los sabores marcados, esta es para ti.


Sobremesas mañaneras
Aunque a veces la vida parece pasar corriendo, bajar el ritmo puede ser el mayor lujo. Uno de los placeres más grandes es prolongar los desayunos con amigos, pedir otra taza de café o un pan dulce para compartir. En Marne, hay opciones para todos los gustos. El pan francés es una de las especialidades del restaurante. Tienen uno por las mañanas que se sirve con frutos rojos, y uno por las tardes que se sirve con fruta de temporada. Ambos son súper esponjosos y se sirven con una crema montada que nivela los sabores. Aunque a veces puedes preguntar si te pueden preparar el de la noche, sí recomendamos disfrutar del clásico mañanero —compartido, porque es enorme—. Para acompañarlo, tienen bebidas como el Shakerato —espresso agitado y bitter de naranja—, la horchata con café o el chai con cúrcuma —este último sí tiene un sabor especiado fuerte—.


