Héctor Urzúa, enólogo de Casillero del Diablo: “México entrega suavidad y elegancia, Chile aporta potencia y estructura”

‘El vino es el reflejo de una cultura’: así empezó la charla que tuvimos con el enólogo Héctor Urzúa en Food and Pleasure. Su carrera inició en la vendimia de 1999 en Cote-Rotie, en Francia, y después de conocer los terroirs de distintas regiones del mundo, volvió a Chile para convertirse en Enólogo Jefe de la bodega Lourdes de Concha y Toro. Hoy por hoy, es el enólogo de Casillero del Diablo y el responsable detrás del vino Fusión de Orígenes: México & Chile, el primer vino binacional de la marca en colaboración con Tablas Taller Agrícola en el Valle de Guadalupe en Baja California.

Héctor Urzúa, enólogo chileno en Casillero del Diablo
Héctor Urzúa, enólogo chileno en Casillero del Diablo. Foto: Concha y Toro
vino fusión de orígenes
Fusión de Orígenes: México y Chile. Foto: Cortesía

Un vino binacional que desafía los horizontes

Más de 4,000 kilómetros separan el Valle de Guadalupe en México del Valle del Maule en Chile. Esos 4,000 kilómetros se traducen en diferencias climáticas y culturales, pero hay un elemento en común que ata a ambos lugares: el vino. Pero no solo se trata de la tradición vinícola de cada una de estas regiones, sino de una botella en específico, Fusión de Orígenes: México & Chile. Detrás de esta etiqueta hay un proceso que desafía las fronteras. Se trata de un ensamble que mezcla uvas mexicanas y uvas chilenas. La mitad de la cosecha —Malbec— proviene de la bodega de Casillero del Diablo en el Valle del Maule, y la otra mitad —Caladoc y Touriga Nacional—, de la bodega de Tablas Taller Agrícola en el Valle de Guadalupe

Valle de Guadalupe
Valle de Guadalupe, México. Foto: Tablas Taller Agrícola

Las uvas se vendimian y se guardan un tiempo en sus respectivos países. Después, las barricas chilenas viajan a México para hacer aquí el ensamble y una segunda guarda, por lo cual este vino binacional se comercializa con la etiqueta de vino nacional. En palabras de Urzúa, ‘México entrega suavidad y elegancia y Chile aporta potencia y estructura’. Además, cabe destacar que el trabajo para conservar las identidades de ambas bodegas fue arduo. Y es que Casillero del Diablo se conoce por sus perfiles más tradicionales, mientras que Tablas Taller Agrícola es una apuesta por la innovación. Fusión de Orígenes termina siendo una botella con un lenguaje moderno: fresco, jugoso, fácil de tomar pero con mucha estructura y complejidad

Valle del Maule en Chile.
Valle del Maule en Chile. Foto: Volcanes de Chile

De Chile para México

Aunque el 50% de Fusión de Orígenes proviene de Chile, este es un vino pensado para el paladar mexicano. Si bien es un vino fácil de tomar, tiene suficiente potencia y estructura como para maridarse con una barbacoa o un mole. Porque a pesar de que Casillero del Diablo es una de las bodegas con mayor prestigio en el mundo, Urzúa resalta que ‘yo no les voy a enseñar lo que a ustedes les gusta, yo quiero aprender lo que a ustedes les gusta’. Así pues, esta etiqueta tiene todo el expertise del enólogo chileno, pero enfocado totalmente en el consumidor mexicano. En Chile puedes encontrarlo en el restaurante del Centro del Vino Concha y Toro, el primer parque temático dedicado al vino en el mundo.

Fusión de Orígenes es el primer vino binacional de Casillero del Diablo en colaboración con Tablas Taller Agrícola. Foto: Cortesía