El pambazo es uno de los antojitos mexicanos más deliciosos y populares del país. Hoy en día se disfruta en casa, en puestos callejeros y en distintas fondas de la CDMX. Sin embargo, muy pocas personas conocen la verdadera historia del pambazo, un antojito tradicional que surgió en las calles de la capital mexicana entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. ¿Te gustaría conocerla? Continúa leyendo.


¿Cuál es la historia del pambazo?
La historia del pambazo se remonta al siglo XIX, cuando el llamado pan basso o pan bajo era elaborado con harina de baja calidad, incluso con los restos del cernido. Debido a su bajo costo, era consumido principalmente por las clases populares, que lo incorporaron a su alimentación diaria. Con el paso del tiempo, este pan dio origen al antojito que hoy conocemos como pambazo. También existe una leyenda que atribuye su creación a la emperatriz Carlota de México y otra que asegura que su forma representa el Pico de Orizaba.

¿Por qué se llama pambazo?
Hoy en día, en todo México se le conoce como pambazo, pero ¿por qué? La respuesta está en la evolución de su nombre. Como se mencionó anteriormente, este pan era conocido como pan basso o pan bajo y, con el paso del tiempo, las personas comenzaron a llamarlo pambazo. Actualmente, ya no se utiliza ese tipo de pan para preparar el antojito, sino telera o un pan especial para pambazo.

¿Cómo llegó el pambazo a las calles de la CDMX?
El pambazo llegó a las calles de la Ciudad de México poco antes del siglo XX, cuando los puestos ambulantes y las fondas comenzaron a rellenar el pan basso con papa y chorizo. Después lo sumergían en una salsa de chile guajillo y lo freían ligeramente en el comal, hasta obtener una textura crujiente. Posteriormente lo rellenaban con crema, queso, lechuga y salsa. Cabe destacar que esta es una versión distinta al pambazo tradicional de Veracruz, que conserva el pan blanco. Con el tiempo, el pambazo se convirtió en un antojito que se consume durante todo el año.

