Jowong: El restaurante coreano de la Condesa que encontró la forma de meter esquites crujientes en su menú

Hace unos años, la CDMX comenzó a convertirse en uno de los epicentros gastronómicos del mundo. Esto no solo implicó la llegada de gente de todas partes para probar algunos de los restaurantes más aclamados de la ciudad, sino también la apertura de lugares nuevos con propuestas internacionales que no se limitaban a replicar con nostalgia platillos de otras latitudes, sino que traían propuestas frescas, contemporáneas y de mucho nivel.

mesa redonda de madera escondida entre las plantas
Foto: Cortesía

Uno de esos lugares fue Jowong, un ‘bistro coreano’ que enamoró desde el inicio por la forma en la que conciliaba la tradición asiática con ingredientes mexicanos, pero también por su atmósfera tan sofisticada como desenfadada. Hoy, Jowong forma parte de la Guía Michelin bajo el sello Bib Gourmand —que reconoce la buena relación calidad-precio—, pero lo que yo quería saber era si el tiempo y la fama cambiaron la experiencia que tuvimos hace dos años, cuando aún era nuevo.

plato de arroz coreano con huevo estrellado
Foto: Cortesía

Jowong: un bistro coreano en la Condesa

Para bien o para mal, difícilmente podemos negar que la escena gastronómica en la CDMX es cada vez más cosmopolita. Esto puede verse de muchas formas: sabores nuevos, ingredientes importados, menús con palabras difíciles de pronunciar, distintos idiomas hablándose en cada mesa. Pero para mí, lo realmente interesante no es la intención de ‘transportarte’ a otro sitio, sino de hacer una propuesta internacional que conecte con el lugar donde nos encontramos.

camarones completos sobre hojas shizo
Camarones Zarandeados. Foto: Elena Eguiarte Pardo

En Jowong, eso se traduce en un menú que no solo retoma las técnicas y los sabores de la cocina coreana, sino que las pone en diálogo con ingredientes e incluso recetas mexicanas. Por ejemplo, los Esquites Crujientes, un plato refinado que no rehuye al carácter monchoso de los esquites callejeros, pero que crea su propia versión con stracciatella, cotija y pimienta de sichuan para darle un toque único.

Pero la propuesta de Jowong no se queda en la cocina. Se siente también en la atmósfera y la estética. Un espacio sofisticado pero desenfadado, con muchas plantas e iluminación natural, y platos que cuidan mucho la presentación pero que respetan el espíritu compartido de las mesas mexicanas y coreanas. De hecho, la historia detrás del restaurante explica mucho sobre la identidad del lugar.

Foto: Cortesía

Y es que detrás de Jowong hay cinco socios que no se limitan a sostener financieramente el proyecto, sino que se han involucrado directamente tanto en el concepto como en la operación. Cuatro de ellos tienen raíces coreanas, menos Marifer, chef repostera mexicana. Se conocieron en Nueva York, y después de trabajar ahí, decidieron mudarse a la CDMX para abrir este restaurante.

Después de Michelin: la evolución de Jowong

No es un caso aislado. Tras la llegada de la Guía Michelin a México, la expectativa del nuevo galardón cambió algunas dinámicas en restaurantes dentro y fuera de la lista. El año pasado, Jowong recibió el reconocimiento Bib Gourmand, y la pregunta fue casi natural: ¿cómo impactaría esto la experiencia? Visité Jowong por primera vez en octubre de 2024, y de nuevo hace unos días para descubrirlo.

plato de esquites con chile y stracciatella
Esquites crujientes. Foto: Elena Eguiarte Pardo

Lo que encontré me sorprendió para bien, pues aunque en la cocina se pulieron detalles sutiles pero significativos, el trato cálido del personal y la atmósfera más íntima e informal son las mismas de antes.

Qué probar en Jowong

Lo primero que hay que decir es que el menú ahora es más grande, con platos que han sido una insignia del restaurante desde el inicio —como los Esquites Crujientes, el Kimchi Carbonara y el Pork Belly a la Parrilla—, así como recetas nuevas que amplían las posibilidades.

cucharón revolviendo caldo asiático con fideos y verduras
Yukgaejang. Foto: Elena Eguiarte Pardo

Por ejemplo, los Camarones Zarandeados —con salsa agridulce y alioli de chile— y el Yukgaejang, una sopa de res con verdolagas, hongo shiitake, brisket, fideos dangmyeon, gochugaru —chile en polvo típico de la cocina coreana— y arroz. Es un plato de sabores profundos y reconfortantes, ideal para días lluviosos, que llega a la mesa en una olla hirviendo y se puede dividir entre más personas.

Cheesecake de camote con helado de miel. Foto: Elena Eguiarte Pardo

De postre, resistí el impulso de pedir el Ho-tteok —una dona coreana con salsa de miel, nueces y helado de mantequilla avellanada— y decidí probar el cheesecake de camote con helado de miel. Se trata de un cierre untuoso y elegante, que en medio de la sofisticación rescata sabores de la infancia. Te recomiendo acompañarlo con un té espumoso. Si quieres algo de la barra, la Korchata —makgeoli, piñón blanco y licor de cacao blanco— es una gran opción, pues la coctelería de Jowong es otro de los puntos fuertes del restaurante.

Dirección: Pachuca 51, Condesa

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