Cuando Dios le pidió a Noé construir un arca, lo hizo en medio de la nada. Algo parecido debieron pensar los habitantes de Tlaxco cuando comenzaron a levantar una enorme iglesia con forma de barco entre las montañas de Tlaxcala. Y aunque aquí no había amenaza de diluvio, ahí está: La Barca de la Fe, uno de los templos más peculiares y fascinantes del México con forma de barco gigante. Esta construcción se encuentra en la comunidad de José María Morelos Buenavista, dentro del Pueblo Mágico de Tlaxco, a poco más de dos horas de la CDMX. Además de funcionar como recinto religioso, se ha convertido en uno de los sitios turísticos más curiosos de la región y, aunque no suelas visitar iglesias, probablemente a esta sí te darán ganas de entrar.

¿Por qué construyeron una iglesia con forma de barco?
La construcción de La Barca de la Fe fue idea del párroco Arnulfo Mejía Rojas, originario del sur de Tlaxcala, quien llegó a esta comunidad en 1984, justo cuando los habitantes comenzaban a levantar una nueva iglesia. Fue entonces cuando propuso cambiar por completo el proyecto: un templo mucho más grande y con forma de barco. La idea no era solo llamar la atención. Según explicó el sacerdote, el diseño estaba inspirado en la barca de San Andrés —apóstol de Jesús y pescador—, además de la relación que tienen las barcas con varios pasajes bíblicos, ya que Jesús predicó en ellas en distintas ocasiones. También veía la barca como un símbolo de la Iglesia: un instrumento de salvación. Pero además de toda la carga religiosa, Arnulfo Mejía buscaba crear algo distinto que atrajera a más fieles y, de paso, ayudara a impulsar la economía de la comunidad.


Un barco monumental con símbolos prehispánicos
Luego de un plebiscito con la comunidad, la construcción de La Barca de la Fe comenzó en 1984 y, aunque han pasado décadas, el templo ha seguido sumando detalles con el tiempo. Para diseñar el barco se inspiraron en la Santa María, una de las primeras embarcaciones que llegaron a tierras mexicanas, aunque esta versión terminó siendo tres veces más grande: mide 87 metros de proa a popa, 18 metros de ancho y alcanza los 30 metros de altura. Uno de sus elementos más llamativos es la torre del campanario, diseñada como un faro que simboliza la luz que guía a los marineros, —fieles—. Pero quizá lo más interesante está en los detalles. El párroco Arnulfo Mejía había estudiado Filosofía prehispánica, así que quiso plasmar un fuerte sincretismo religioso en toda la arquitectura del templo. Por eso se añadieron grecas, murales y formas piramidales, además de símbolos que evocan a Quetzalcóatl e inscripciones relacionadas con el Ometéotl. Incluso el altar principal fue diseñado para recordar a las antiguas piedras de sacrificio utilizadas por pueblos prehispánicos.



Cómo es por dentro la Barca de la Fe
Por fuera La Barca de la Fe ya resulta impresionante, pero por dentro termina de sorprender. El templo está dividido en cinco niveles y prácticamente todos pueden recorrerse. En el primero se encuentra la iglesia dedicada a San Andrés, con capacidad para unas 5 mil personas. El interior está lleno de detalles de madera y el techo fue diseñado para simular la estructura de un antiguo navío. También hay murales y grabados que narran la historia de la evangelización y la identidad tlaxcalteca, además de sogas, señales y otros elementos inspirados en barcos reales. En el segundo piso se encuentra un museo dedicado a Arnulfo Mejía Rojas, donde se exhiben objetos personales del sacerdote, pinturas hechas por él mismo y fotografías de otras capillas de la parroquia. Más arriba está el Salón Hermenegildo Sosa, una galería donde ocasionalmente se presentan exposiciones de arte. El cuarto nivel fue destinado a un museo arqueológico con vestigios encontrados en la región.


Un mirador en la ‘cubierta’ de la iglesia-barco
Y como en todo barco, también se puede subir hasta la ‘cubierta’. Ahí está la cabina de mando junto al enorme timón y, desde ese punto, se tiene una vista panorámica espectacular del pueblo y las montañas que rodean Tlaxco. A un costado del templo también hay una tienda de recuerdos con artículos religiosos y souvenirs del lugar. Así que sí: aunque no seas particularmente religioso, esta es una de esas iglesias que vale la pena visitar al menos una vez.
Dirección: Quinto Centenario #6, Col. Centro, San Andrés Buenavista, Tlaxco, Tlaxcala



¡Viaja, disfruta y comparte!
