Casitas que parecen abandonadas, ruinas de piedra y paisajes boscosos: así es La Encarnación, una pequeña comunidad de apenas 200 habitantes que parece un pueblo fantasma. Este lugar se ubica en una zona montañosa al norte del municipio de Zimapán, en Hidalgo, y es un destino famoso por su pasado minero. Hoy puedes recorrer sus antiguas ruinas, disfrutar de actividades en la Sierra Gorda y probar la tradicional barbacoa hidalguense y las gorditas serranas.


El ‘pueblo fantasma’ de Zimapán donde solo viven 200 personas
La Encarnación es una pequeña comunidad ubicada en la zona de influencia del Parque Nacional Los Mármoles. Forma parte del municipio de Zimapán, el más grande de Hidalgo y reconocido como Pueblo Mágico. Se encuentra entre montañas y bosques de la Sierra Gorda, creando una atmósfera fantasmal por sus casitas que parecen abandonadas y sus calles empedradas que, en temporada de neblina, adquieren un aire aún más misterioso. Aquí viven apenas 200 personas que dan la impresión de ser un ‘pueblo fantasma’.


La Encarnación era uno de los pueblos mineros más importantes de Hidalgo
Aunque este pueblo hoy está casi en el abandono, no siempre fue así. Su época de mayor esplendor llegó durante el siglo XIX, cuando la minería y la fundición de hierro impulsaron su desarrollo. La Encarnación se convirtió en uno de los pueblos mineros más importantes de Hidalgo, donde se producía hierro de gran calidad que fue utilizado en distintas obras del porfiriato, como puentes, estructuras metálicas y otros proyectos de la época. Incluso se dice que durante la Exposición Universal de París de 1900, la comunidad ganó una medalla de oro.

Recorre La Encarnación y prueba su tradicional barbacoa y gorditas serranas
Para conocer La Encarnación, basta con caminar por sus calles empedradas y admirar sus antiguas casas. Aunque el mejor plan es animarte a recorrer las ruinas de la fundición, una construcción de piedra donde aún se conservan los antiguos hornos y las chimeneas. Si prefieres las aventuras en la naturaleza, puedes hacer senderismo entre los bosques y las montañas. Y si te da hambre, prueba la tradicional barbacoa hidalguense cocinada en horno de tierra, así como las gorditas serranas, los tlacoyos y los quesos artesanales. Al tratarse de un destino rural y de clima fresco, no olvides llevar ropa abrigadora y zapatos cómodos.

