Mesoamérica le dio al mundo el cacao; Bélgica enseñó a convertirlo en alta confitería. Le Caméléon juntó lo mejor de ambos mundos: la riqueza y diversidad del cacao mexicano con la precisión de la técnica belga. El resultado es una chocolatería artesanal en la CDMX que demuestra que el chocolate mexicano también puede jugar en las grandes ligas. Su propuesta fusiona cacao mexicano de especialidad con alta técnica confitera para crear chocolates fuera de lo convencional, con combinaciones que incluyen chiles, flores y hasta insectos. Una propuesta que permanecía como un secreto en la colonia Obrera pero que te podría encantar descubrir.


Le Caméléon: la historia detrás de sus chocolates
Detrás de Le Caméléon está Sophie Vanderbecken, catadora profesional de origen belga radicada en México, quien abrió la chocolatería en 2003 y forma parte de una familia con tres generaciones dedicadas a la confitería. Su trabajo consiste en aplicar la precisión de la técnica europea para potenciar las notas propias del cacao mexicano —frutales, ácidas o especiadas— sin opacarlas con exceso de azúcar o grasas añadidas. Por eso, buena parte de su producción se elabora de manera artesanal y prioriza la pureza de las materias primas. El resultado no solo ha conquistado paladares: sus chocolates también han sido reconocidos en certámenes internacionales de Nueva York, San Francisco y Londres.



Chocolates con chapulines, chiles y flores
Entre sus distintas colecciones destaca Mexicanismo, dedicada a llevar ingredientes prehispánicos a la alta chocolatería. Aquí encontrarás tabletas y pralinés con chapulines tostados y hormiga chicatana, donde las notas terrosas y saladas de los insectos hacen un contraste delicioso con el dulzor y amargor del cacao. También hay chocolates semiamargos y amargos infusionados con chile chipotle, morita, pimienta gorda o flor de sal. Entre ellos destaca la tableta de chocolate blanco con flor de jamaica, que en 2016 se convirtió en la primera tableta mexicana reconocida en los International Chocolate Awards.


El mole con chocolate belga que nos enamoró
También está la colección Bean-to-Bar So.Xo, elaborada directamente desde el grano de cacao con cosechas de productores de Tabasco y Chiapas. Son tabletas de 75% de cacao o más, sin grasas añadidas, pensadas para descubrir sus notas naturales y su terroir. Y luego está el Mole Gourmet Fusión, quizá una de sus creaciones más singulares: el primer mole mexicano elaborado con chocolate belga, que mezcla chiles mulato, ancho, pasilla y chipotle con frutos secos, plátano y especias. El resultado es un mole terso, ligeramente picante y profundamente achocolatado que, además de ser una verdadera delicia, fue la creación que nos llevó a descubrir este proyecto.


Más que una tienda un centro de apreciación con catas y talleres
En la tienda también encontrarás bombones rellenos de ganaches con mezcal, tequila, raicilla y licores artesanales, además de creaciones tan curiosas como el Xocosutra, un estuche de láminas de chocolate semiamargo con formas inspiradas en el Kamasutra. Todo está disponible en su tienda de la colonia Obrera y en línea. Pero Le Caméléon no solo opera como una tienda, también es un centro de apreciación del chocolate, con catas guiadas, talleres y maridajes con destilados, licores y cervezas artesanales. Nosotros llegamos a este proyecto gracias a su Mole Gourmet Fusión y terminamos descubriendo todo un universo alrededor del chocolate. Así que si te encanta el buen chocolate y probar cosas fuera de lo convencional, ya sabes dónde encontrar una propuesta innovadora que seguramente agradecerá tu paladar.
Dirección: Manuel Payno 87, Obrera, Cuauhtémoc


