La casa de té mexicana en un edificio de Félix Candela en la Juárez

El té es una bebida milenaria que, con toda su sutileza, ha sido la médula espinal de rituales culturales en distintas partes del planeta. El origen está en Asia, específicamente en China, pero el árbol del té le ha dado la vuelta al mundo y hasta el día de hoy es una de las bebidas más consumidas a nivel internacional. Okalité es una casa mexicana de té que reinterpreta la tradición del té desde una identidad mexicana. Se trata de un proyecto familiar liderado por madre e hija, quienes reimaginaron un edificio del arquitecto Félix Candela en la Juárez y lo convirtieron en un refugio donde impera la calma. A partir de maridajes con ingredientes nacionales, pero también de una atmósfera que reconstruye la tranquilidad de una casa y posibilita la pausa en medio del caos, logra una experiencia completa sin prisas que realmente te invita a quedarte por horas. 

té frío y toast
Foto: Cortesía
mujer con una charola con tetera
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Okalité: la casa mexicana del té

Aunque el té no es una tradición propiamente mexicana, Okalité reconoce esta bebida como un símbolo de bienestar, hogar y cuidado en la cultura de nuestro país. Así mismo, dentro de su extenso menú de tés —muchos de los cuales son importados—, también hay una sección dedicada a infusiones inspiradas en la herbolaria ancestral mexicana. De hecho, el nombre Okalité es un guiño a la cultura mexicana. Y es que todo deriva del náhuatl ‘teocalli’, que significa ‘casa sagrada’ o ‘casa de los dioses’. Al reorganizar los vocablos y cambiar la ortografía, se destaca la palabra ‘té’, pero se conserva el sentido del hogar y los pequeños rituales cotidianos.

bebida con té de manzanilla
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Gaby y ana gaby fundadoras de okalité
Gaby y Ana Gaby, madre e hija fundadoras de Okalité. Foto: Cortesía

Vale la pena destacar la calidad de cada uno de sus tés, desde matcha importado de distintas regiones de Japón, hasta el taro natural con el que preparan sus bebidas —si te preguntas por qué no es morado, es porque la raíz de la que proviene el taro no es morada—. Todos los tés se sirven en dos formatos: teteras de uno o medio litro. Si prefieres pedir tu bebida para llevar, la presentación son vasos de 300 mililitros. Sin embargo, la idea es quedarse a disfrutar del espacio. Asimismo, mantener una buena relación calidad-precio que permitiera a sus clientes volver una y otra vez también fue uno de los grandes objetivos de Gaby y Ana Gaby, la madre y la hija detrás del proyecto.

tarta de guayaba y matcha
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Okalité es un espacio diseñado para quedarte horas. Foto: Cortesía

Maridajes mexicanos para morir de antojo

Pero el verdadero tesoro son los maridajes. Y es que aunque el té es la estrella, la cocina no se queda atrás. Hay desde bocadillos dulces y salados, hasta toasts por si tienes un poco más de hambre. Los postres son puro antojo, y lo mejor es que cada receta está diseñada para enaltecer los ingredientes mexicanos y ofrecer un maridaje explosivo con distintos tés. Por ejemplo, la tarta de guayaba y hoja santa, la tarta de hijo y albahaca y la galleta de maíz azul. Asimismo, también es posible organizar experiencias especiales como el maridaje con mieles mexicanas, las cuales varían de acuerdo a la temporada.

tarta de higo y albahaca
Tarta de higo y albahaca. Foto: Cortesía
té de manzanilla y tarta
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Un edificio de Félix Candela para pasar toda la tarde

Sobre la calle Marsella en la Juárez, hay un edificio que llama la atención por sus techos ondulados. Para los amantes de la arquitectura, el sello se identifica de inmediato: este edificio lo diseñó el español Félix Candela en la década de 1950. Originalmente fue un boliche, y después una academia de baile. Finalmente, hace apenas unos meses, Okalité abrió sus puertas respetando la estructura diseñada por Candela, pero con un interiorismo que atiende a las necesidades de todos sus comensales. Contactos en cada mesa, sillones cómodos, espacios bien iluminados y rincones para leer: a este lugar en la Juárez se viene a platicar, trabajar o simplemente pasar un rato a solas. 

mesa con computadora y matcha frío
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