Frida Kahlo iba a Iztapalapa solo para comer su platillo favorito: Todavía lo sirven en su versión más casera

Frida Kahlo es bien conocida por sus creaciones artísticas. Sus cuadros y sus autorretratos han recorrido el mundo, convirtiendo a la pintora en una de las figuras nacionales que han trascendido a través del tiempo y de los países. Aparte, su vida en la Ciudad de México ha sido investigada y referenciada por muchos, no solo por quienes se adentraban en su relación con otras figuras relevantes, sino también por quienes abordaban su vida cotidiana: lo que hacía, lo que comía y lo que cocinaba. Frida aprendió a cocinar de diferentes mujeres —la exesposa de su marido y su suegra— y fue armando un recetario al que podía volver cuando lo necesitaba. Frida cocinaba mucho y uno de sus platillos favoritos era pato al mole.

foto vieja de Frida Kahlo
Foto: Cortesía

Mole histórico

El mole es uno de esos platillos tradicionales que todo mexicano ha probado y cuyas distintas recetas y modificaciones han sido bienvenidas y han pasado a la historia. El origen del mole se remonta a la época prehispánica. Entre los aztecas, se preparaba un platillo de salsa llamado “Mulli” —potaje o mezcla— que sólo se servía a los grandes señores o líderes. Esta salsa, preparada con jitomate, chiles, semilla de calabaza y semilla santa, se acompañaba de guajolote, armadillo o pato, que se conseguían en los campos a las afueras de la ciudad de Tenochtitlan, en particular lo que hoy es Iztapalapa. Fue hasta 1683, gracias a sor Andrea de la Asunción en un convento en Puebla, que nació el mole que conocemos hoy en día.

mole negro con arroz rojo acompañado de tortillas
Foto: Jorge Mendoza via Shutterstock

El mole de Frida

Aunque Frida Kahlo tenía muchas recetas que usaba en sus fiestas y en su día a día, una de las más conocidas es su receta de mole. Siguiendo una parte de ambas recetas, Frida Kahlo cocinaba el pato al mole con el conocido mole negro de Oaxaca. Esta receta en particular usa chiles chihuacles de Oaxaca, chiles mulatos y chiles pasilla, a diferencia del mole poblano, que usa chile chipotle. En la receta, Kahlo usaba pollo, guajolote o pato. Estos últimos dos, en especial el pato, podían conseguirse en San Lorenzo de Tezonco, actualmente una parte de Iztapalapa. Hasta parte del siglo xx, era común que en esta zona, donde terminaba el lago de Xochimilco, se realizara la caza de patos para su consumo. Así, Frida Kahlo aprendió la receta de su platillo favorito para cocinarla en cada evento importante. 

iglesia de san lorenzo tezonco donde se podía cazar patos
Foto: Carlos Luna / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México

Dónde puedes probarlo en la CDMX

A pesar de que no es una receta que puedas encontrar en cualquier lado, el pato al mole sigue siendo parte de la cultura mexicana y de la tradición culinaria de la Ciudad de México. Por eso, todavía hay restaurantes clásicos donde puedes disfrutar de este platillo. La Capital ofrece una variedad de platillos tradicionales, entre ellos las enchiladas de pato con mole negro que son un éxito entre los comensales. En el Restaurante Azul Histórico puedes probar los famosos buñuelos rellenos de pato rostizado y bañados en salsa de mole negro oaxaqueño. Para una receta más cremosa, puedes ir a Quintonil, donde sirven pato rostizado con mole manchamanteles de coco y reducción de betabel. Como Kahlo, cada receta ofrece su interpretación del mole con pato, pero mantiene la tradición y los sabores que nos hacen quienes somos. 

buñuelos de pato con mole negro
Foto: @restauranteazulcondesa