Adiós al Aperol: el Pulque Spritz de este bar en la Roma (que los extranjeros aún no descubren) es mi nueva obsesión

La vida nocturna en la CDMX está llena de sorpresas, y en una ciudad donde la escena cosmopolita se mezcla con una tradición milenaria de licores y destilados, Pistilo se postula como un bar profundamente vanguardista y mexicano. Más allá de generar ruido, este nuevo bar en la Roma busca crear conversación: cocteles de espíritu nacional, destilados artesanales, precios justos, arte en los rincones y un ambiente que invita a platicar por horas. Ubicado sobre la calle Chiapas, este lugar lleva abierto menos de un año, y es una oda a la diversidad cultural y biológica de México. Un lugar que no le huye a las raíces, sino que las celebra, y sobre todo, que se postula como un lugar de convivencia para los locales.

salón oscuro con mucha gente y lámparas grandes que simulan medusas amarillas
Foto: Cortesía
vaso escarchado con una bebida ámbar y un pedazo de naranja encima, junto a otro vaso con un slushy rojo con chile y popote
Vampiro y Ay Sii Pica! Foto: Elena Eguiarte Pardo

Un lugar que se esconde a simple vista: cómo encontrar Pistilo

Mientras que algunos lugares apuestan por terrazas o ventanales que atraen la atención de quienes caminan por la calle, hay algunos otros que reservan sus secretos para los más curiosos: quienes se fijan en los detalles y se atreven a abrir las puertas cerradas. Pistilo no está escondido. No se encuentra dentro de ningún edificio de oficinas, y no hace falta memorizar una contraseña para que te dejen pasar. Sin embargo, desde la calle las únicas ventanas parecen más bien pequeñas vitrinas de una tienda de antigüedades, y por fuera no hay ningún rótulo que anuncie el nombre del lugar. En vez de eso, un murciélago bajo el número 208 y un letrero verde —a ras de piso— que dice ‘abierto’. Si lo ves, empuja la puerta sin miedo: llegaste.

letrero verde con letras amarillas que dice "abierto", con una lámpara roja encima
Busca el letrero verde afuera de la puerta de Pistilo. Foto: @pistilomx

Un stand up bar que parece una galería: el sitio ideal para los planes espontáneos

Dentro, Pistilo parece una suerte de galería mexicana con luces tenues, arte en los rincones y 18 figuras de murciélagos escondidas alrededor del salón. Sí es posible sentarse, pero la propuesta es más bien un stand up bar sin mesas que invita a acercar los bancos o estar de pie para adaptarse a los tamaños de cada grupo. Es decir, el lugar es ideal para esos planes en los que la gente va y viene, donde de pronto somos cinco y después diez y al final, tres. El lugar también es ideal para precopear en la Roma, pues el ambiente es vibrante sin llegar a ser una fiesta absoluta, y casi todos los tragos cuestan menos de $200. Los miércoles y domingos hay artistas invitados que intervienen la música con una propuesta creativa.

Foto: Cortesía

Pulque Spritz y quesillos preparados: un bar innegablemente mexicano

Aunque el interiorismo ya es de por sí vistoso, la barra de Pistilo se lleva los reflectores. Trabajan directamente con maestros mezcaleros de distintas regiones del país, desde Oaxaca hasta Sonora. Puedes probarlos derechos, o pedir los ‘destilados con’, que en una segunda destilación agregan sabores como aguacate, manzana, chocolate, té limón y mole. También hay mixología clásica, como margaritas, martinis, negronis y cuba libres. Sin embargo, la estrella son los cocteles de la casa. Es difícil elegir solo uno para recomendar. 

cuatro cocteles en vasos distintos con estética mexicana retro
Foto: Cortesía

Slushy de cereza y mezcal y Pulque Spritz: tragos coquetos y muy ‘de aquí’

Pistilo propone cinco cocteles originales, y dos de ellos tienen dos versiones para conquistar todos los paladares. Si quieres un trago híper coqueto —y peligrosamente ligero—, el ‘Ay Sii’ es ganador. Se trata de un slushy de cereza con mezcal cenizo, que también puedes pedir en su versión ‘Ay Sii Pica!’, con chamoy como los raspados afuera de la escuela. Otro que se ha convertido en un clásico de la casa es el Vampiro, una opción cítrica y clásica. Es una reinterpretación del clásico de las cantinas de Los Altos de Jalisco, con toronja, naranja, limón, habanero ahumado y espadín

close up de mujer bebiedo un slushy de cereza con popote verde y palomitas en la mesa
Foto: @pistilomx

Pero el que a mí me robó el corazón fue el Pulque. Quizá sea porque el pulque es una bebida icónica, que ‘lo amas o lo odias’, que parece pertenecer al reino de las pulquerías y nunca al de la mixología de autor. En pocas palabras, es la identidad de Pistilo en un trago. Puedes pedir solo el Pulque —que aquí es más bien un blend de pulque y aguamiel—, o el Pulque Spritz con espumoso. Es refrescante, elegante, ligeramente ácido, pero una nota dulce proveniente del aguamiel.

El Pulque de Pistilo es una mezcla de pulque y aguamiel. Foto: @pistilomx

Botanas fáciles e infalibles

En Pistilo solo sirven cuatro botanas: palomitas, cacahuates, aceitunas y quesillos. Sin embargo, pronto descubres que no necesitan más. Para empezar, las palomitas de mantequilla y de caramelo se preparan en una máquina como las del cine, que inunda el salón con su aroma cada cierto tiempo, recordándote que seguro tienes antojo de este manjar infalible. Si quieres algo más sustancioso, te recomiendo pedir los cacahuates preparados con salsas negras. Sin embargo, mis favoritos fueron los quesillos, que no sirven en trozos, sino en pequeñas ‘bolitas’, como las que venden en el mercado, pero en miniatura.

Foto: Elena Eguiarte Pardo

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