Michoacán es uno de esos estados llenos de magia que parecen revelar un secreto nuevo a cada paso. Sin duda, uno de sus tesoros tanto naturales como culturales es el Lago de Pátzcuaro, pues alrededor hay pueblos que mantienen vivas sus tradiciones, mezclando un rico pasado con un presente vibrante. Sin duda, vale la pena bordear sus aguas para conocer todos estos destinos, y no te tomará más de unos días conocer los encantos de esta tierra purépecha.


Pátzcuaro
Sin duda, este Pueblo Mágico de Michoacán es uno de los más famosos en las inmediaciones del Lago de Pátzcuaro —tan es así que llevan el mismo nombre—. Si visitas la zona, este es uno de los mejores lugares para hospedarte, pues hay pequeños hoteles como la Casa del Naranjo para pasar la noche. Este pintoresco destino se puede recorrer a pie, y vale la pena iniciar con el mural de Juan O’Gorman en la Biblioteca Gertrudis Bocanegra en el corazón del pueblo, el cual cuenta la historia de Michoacán. Después, dirígete a la Plaza de Vasco de Quiroga o la Plaza de San Francisco. En tu itinerario tampoco pueden faltar la Iglesia de la Compañía y el Templo del Sagrario, así como la Basílica de la Virgen de la Salud y la Casa de los Once Patios.
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Tzintzuntzán
A solo media hora de Pátzcuaro, pero también a orillas del lago, se encuentra otro de los Pueblos Mágicos de Michoacán. Tzintzuntzán destaca por su legado purépecha, cuyas tradiciones se mantienen vivas gracias a sus habitantes. De hecho, esta fue la antigua capital del Imperio Purépecha y la primera capital del estado tras la llegada de los españoles. De este modo, el pasado indígena y el colonial se conjugan para crear un sitio que casi parece congelado en el tiempo —aunque en realidad tiene una vitalidad atemporal—. Durante tu visita, no te pierdas el convento de Santa Ana, el cual conserva grabados prehispánicos y murales al fresco de los siglos XVII y XVIII dentro de un edificio barroco. Aprovecha para visitar la Parroquia de San Francisco de Asís e Ihuatzio, el Templo de Nuestra Señora de la Soledad y las zonas arqueológicas de Ihuatzio y Yácatas.
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Jarácuaro
La historia de esta comunidad indígena a orillas del Lago de Pátzcuaro nos guía hacia sus raíces espirituales. En purépecha, su nombre significa ‘lugar donde se adora a la diosa Xaratanga’, la diosa lunar. De hecho, se sabe que solía ser una isla, pero la desecación terminó por integrarla a la masa de tierra. Esta comunidad es famosa por la ‘Danza de los viejitos’, así como sus festividades llenas de música, danza y rituales. También se trata de un pueblo de artesanos dedicados a la producción de sombreros de palma, así como textiles y cerámica tradicionales.

Santa Fe de la Laguna
A menos de 30 kilómetros del Pueblo Mágico de Pátzcuaro, este pueblo a orillas del lago es diminuto, y sin embargo merece una visita. Y es que se trata de una comunidad purépecha que mantiene su cultura y sus costumbres, las cuales se pueden observar tanto en la vestimenta de los pobladores como en sus artesanías. Aquí la alfarería es una de las actividades principales, así que no olvides llevar efectivo para llevarte algo a casa. En 1539, Vasco de Quiroga fundó aquí el primer hospital de la zona, y a partir de entonces la gente se congregó en los alrededores. Se dice que la Parroquia de San Nicolás de Bari en Santa Fe de la Laguna sirvió de inspiración para la iglesia que aparece en la película Coco de Disney Pixar.

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