Cuando pensamos en safaris, pensamos en la sabana. Sin embargo, la esencia del safari consiste más bien en emprender una expedición para ver animales en su hábitat natural, sea cual sea ese hábitat. En el norte de Noruega, en el Archipiélago de Svalbard, es posible vivir una experiencia realmente única entre los paisajes más sublimes de los glaciares. Un safari en el Ártico no solo implica postales cautivadoras, sino un viaje transformador que invita a escuchar, admirar y respetar a la naturaleza para ver de cerca a los osos polares, ballenas jorobadas, morsas y renos. Todo esto, a bordo de un crucero de expedición que se abre paso entre el deshielo del verano.



Longyearbyen: la ciudad diminuta donde empieza la aventura
Si quieres hacer un safari en el Ártico, deberás viajar a Longyearbyen en Noruega, una ciudad pequeñísima desde donde parten las expediciones polares de la mano de guías expertos, como Quark Expeditions. Con esta empresa, los itinerarios duran aproximadamente 11 días, con actividades como hiking, mirar de cerca los icebergs, echarse un clavado en el agua helada, charlas con expertos y fotografía.

A pesar de que es una ciudad de poco más de 2,000 habitantes, la mayoría provienen de distintos países, dotándola de una atmósfera cosmopolita pero también muy comunitaria. Aunque son pocos, puedes encontrar hoteles y restaurantes —donde todavía es costumbre quitarse los zapatos al entrar—. Aquí, los residentes están acostumbrados a convivir con los renos, tener cuidado de los osos polares, y ver ballenas jorobadas desde la ventana de sus casas. Y es que Longyearbyen es la puerta de entrada a Spitsbergen, la isla con más osos polares en el mundo.

Un recorrido entre los glaciares del Ártico
El mejor momento para hacer un safari en el Ártico es entre mayo y octubre, cuando el deshielo permite el paso se embarcaciones que se adentran en el polo norte en busca de la fauna nativa. Es importante mencionar que este viaje se hace completamente en sintonía con el entorno, pues las rutas no se trazan según un plan, sino según lo que permite el territorio. Los paisajes son para robarte el aliento. El oso polar es la estrella del lugar, y es fácil avistarlos tanto en la superficie como en el agua. En el mar, ballenas jorobadas, belugas y narvales emergen de forma espontánea, mientras que las morsas y las focas descansan sobre el hielo. Por su parte, las aves marinas ocupan los acantilados, mientras que el zorro ártico y los renos completan el ecosistema con apariciones esporádicas cuando las condiciones lo permiten.


Te puede interesar: No es el típico safari en jeep: en Kenia puedes recorrer la sabana a pie y dormir en un glamping con jacuzzi
¡Viajen, disfruten y compartan!
