¿Cuándo fue la última vez que viste las estrellas? La contaminación lumínica ya no solo afecta las grandes ciudades, sino también poblados más pequeños e incluso las áreas naturales cercanas a la mancha urbana. De este modo, no es demasiada sorpresa que el astroturismo sea una tendencia que va en aumento. Pocos lugares ofrecen una visibilidad de los cielos estrellados tan privilegiada como Nayara Alto Atacama, un hotel de lujo ubicado en el corazón del desierto más árido del mundo y resguardado por la cordillera de la sal, en medio del silencio y la oscuridad para conectar con el universo y ver las estrellas como nunca.


Ckepi: El observatorio donde el desierto se convierte en telescopio
Cuando decimos que Nayara Alto Atacama podría ser el mejor hotel en el desierto para ver las estrellas, no lo decimos a la ligera. Y es que además de su ubicación alejada de cualquier fuente de contaminación lumínica, el hotel cuenta con su propio observatorio privado. Este lleva por nombre Ckepi, que en lengua Kunza significa ‘ojo’. Ubicado sobre un mirador estratégico, el observatorio está equipado con un telescopio profesional de última generación disponible bajo la guía de expertos. Así, los huéspedes se pueden sumergir en el espectáculo astronómico con una nitidez única.

Entre géiseres y saunas: Un santuario de bienestar en la Cordillera de la Sal
Aunque el astroturismo es uno de los puntos más fuertes de Nayara Alto Atacama, durante el día cuentan con más de 35 excursiones guiadas para descubrir los paisajes más impactantes de la zona. Por ejemplo, cuentan con caminatas por el Valle de la Luna, rutas en bicicleta por la Garganta del Diablo, y recorridos por montañas, lagunas y géiseres para maravillarse con la belleza natural de Chile. Si prefieres quedarte dentro de la propiedad, también es posible visitar el corral de llamas, pasear por el jardín de cactus o descubrir la variedad de árboles nativos alrededor del hotel.

Por otro lado, si buscas un momento de desconexión total para poner en sintonía el cuerpo, la mente y el espíritu, el Spa Puri —que en lengua Kunza significa ‘agua’— ofrece un oasis único. Cuenta con seis albercas termales al aire libre, así como saunas y baños de vapor. Asimismo, hay tratamientos y rituales inspirados en los cuatro elementos.

Comodidad y vistas panorámicas: el lujo inspirado en el desierto
Por supuesto, las habitaciones son el espacio más íntimo y planeado del Nayara Alto Atacama. El interiorismo recurre a una paleta de colores y materiales inspirados en el desierto —como los muros de adobe—, de modo que cada cuarto es una continuación del valle de Atacama. A lo lejos, se escucha correr el río San Pedro, que desciende desde los Andes hasta el valle. Asimismo, cuentan con amplios ventanales y terrazas con vistas panorámicas de la Cordillera de la Sal.


Ckelar: El sabor del desierto desde su propio jardín andino y los viñedos chilenos
La experiencia gastronómica se mantiene a la altura de un hotel de lujo. El restaurante Ckelar retoma la esencia de la cocina de altura, basada en una filosofía de kilómetro cero donde los ingredientes locales y de temporada —muchos de ellos provenientes de su propio jardín andino— son protagonistas. La propuesta rinde homenaje a la cultura del norte de Chile, desde una óptica contemporánea. Obviamente, la cocina se acompaña de una selecta cava de vinos chilenos.

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