Si alguna vez caminas por la calle de Francisco I. Madero, en pleno corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, hay un edificio que de manera instantánea llamará tu atención. Se trata del Sanborns de los Azulejos, también conocido como la Casa de Los Azulejos. Un monumento a la tradición mexicana al tener una fachada completamente cubierta por Talavera traída de Puebla y una arquitectura colonial única que destaca por su patio interior con una fuente central, unas escaleras majestuosas para subir al segundo nivel y unos arcos que hacen referencia a las antiguas construcciones de los españoles que traían influencia árabe en su estilo arquitectónico, mismo que en algún momento implementaron al edificar la Ciudad de México en la época de la conquista.


La Casa de los Azulejos está en un terreno que Hernán Cortés cedió
Y es que efectivamente, se trata de un edificio cargado de más de 300 años de historia. El cual, antes de albergar un restaurante fue hogar de la familia de los Condes del Valle de Orizaba, después de que en 1524 Hernán Cortés les otorgara parte del terreno. Ellos, al ser una de las familias más poderosas e influyentes del Virreinato, mandaron a hacer todos y cada uno de los azulejos a mano, y los trajeron a la ciudad directamente desde Puebla para demostrar su poderío. Sus barandales, fueron traídos desde Japón, y fue en 1891 que decidieron vender la propiedad en la que posteriormente se instaló el Jockey Club de México.


El edificio quedó abandonado después de la Revolución Mexicana
Sin embargo, esta monumental construcción y símbolo de la arquitectura mexicana tuvo un periodo en la sombra, ya que con el estallido de la Revolución Mexicana, la casa fue abandonada durante tres años, lo cual la llevó a deteriorarse por la falta de mantenimiento. No fue hasta 1919, que el empresario estadounidense Frank Sanborn rentó el edificio con el propósito de hacer una restauración profunda para convertirlo en el hogar de su farmacia moderna que –curiosamente– albergaba también fuente de sodas y restaurante. Uno de los primeros negocios en mezclar ambos conceptos en un mismo lugar. Lo que ofrecía practicidad y gran ahorro de tiempo a los clientes que frecuentaban el lugar.


A inicios del siglo XX se convirtió en el lugar de moda
Desde 1919, políticos, artistas e intelectuales comenzaron a reunirse en el lugar que poco a poco comenzó a ponerse de moda. Una de las figuras más célebres que disfrutaba de pasar los fines de semana ahí fue María Félix, quien se declaró fanática de las Enchiladas Suizas –las cuales nacieron en este lugar– y constantemente asistía para disfrutar de este manjar bajo el techo de La Casa de los Azulejos. Durante esa época, se llevaron a cabo remodelaciones y obras como el mural ‘Omni-Ciencia‘, pintado por José Clemente Orozco. Otro de los icónicos de los desayunos mexicanos que se inventaron ahí fueron los molletes, los cuales siguen siendo uno de los platillos favoritos de esta cadena.


Los Sanborns que han cerrado en los últimos años
Finalmente, durante el año de 1978, la compañía Sanborns adquirió el edificio junto con el negocio y a partir de entonces se ha encargado de la restauración y cuidado del mismo. A pesar de que en la actualidad este negocio opera en México con alrededor de 130 sucursales a la fecha, recientemente han comenzado a cerrar varias de sus sedes por los cambios en hábitos de consumo de los clientes, quienes cada vez optan en mayor medida por los negocios en línea para la compra de los productos que vende la tienda de Sanborns. No obstante, en días recientes hubo una tendencia en Tiktok donde decenas de influencers de la Generación Z han ido a probar sus molletes en diferentes versiones, lo que lo ha puesto una vez más en la mira del público.

