Todos conocemos las colonias más bonitas de la CDMX. Para muchos de nosotros, pasar la tarde en la colonia Roma, la Condesa o el centro de Coyoacán es el mejor plan para cualquier día de la semana. Y es que estas colonias son los lugares donde más encuentras arte, buena comida, buen café y rinconcitos arquitectónicos donde descansar y leer un rato. Estas colonias como el Centro Histórico, la Juárez o incluso San Ángel, son tan populares que a veces podemos olvidar que fuera de ellas la ciudad sigue existiendo y sigue viviendo. Olvidamos que colonias que pueden parecer de paso o muy pequeñas pueden ser un epicentro artístico e histórico magnífico. Este es el caso de la Tabacalera.


Una colonia histórica
La colonia Tabacalera fue establecida en el siglo XIX, con muchas mansiones y residencias habitacionales que se fueron construyendo a finales del siglo. Esta colonia, junto con Santa María la Ribera y San Rafael, fue un espacio residencial establecido por su cercanía al centro de la capital. En 1901, la Tabacalera fue el lugar protagonista del famoso Baile de los 41, pues fue en sus calles que se llevó a cabo la redada en contra de las 41 hombres homosexuales, entre ellos, Ignacio de la Torre y Mier, yerno del entonces presidente Porfirio Díaz.

Hacia mediados del siglo XX, la colonia se convirtió en un centro bohemio, pues muchos artistas mexicanos y extranjeros establecieron ahí sus residencias en la ciudad. En los años 50, la Tabacalera fue habitada por figuras como Juan Rulfo, Pablo Neruda, Nellie Campobello. Este fue incluso el lugar de residencia de revolucionarios exiliados de sus países como Ernesto “Che” Guevara, María Antonia González y Fidel Castro. Su encuentro en esta colonia en 1955 fue un momento clave en la Revolución Cubana que se luchaba desde 1953.

Arquitectura de la Tabacalera
Hoy en día, los edificios y las calles en las que se dieron momentos históricos tan importantes continúan adornando la colonia Tabacalera. Uno de ellos es el edificio Frontón, inaugurado en 1929. Décadas atrás fue un centro de entretenimiento de la élite capitalina y es reconocible por su arquitectura de art déco. También puedes encontrar El Moro, o el Edificio de la Lotería Nacional, que fue el primer edificio con un letrero neón en México. Un dato curioso de la arquitectura de esta colonia es que prácticamente no hay edificaciones antiguas de escuelas o iglesias, pues este fue un sector residencial y de trabajo al ser construido.


Entre arte e historia
La escena cultural, histórica y artística no ha desaparecido de los años 50, sino al contrario. En la Tabacalera puedes encontrar museos como el Monumento y Museo de la Revolución, un ícono de la ciudad. Aquí, no sólo puedes subir al mirador 360, sino que puedes visitar el museo subterráneo de la Revolución. En este espacio también se hacen eventos, todo el año, como la feria navideña en diciembre. Es imprescindible visitar el Museo Nacional San Carlos, donde residen obras europeas y mexicanas del siglo XIV al siglo XX. Además, puedes encontrarte con distintas galerías de arte con propuestas interesantes, como la Galería Rullán, Janet40 o el Medusa Lab.


Un café delicioso
Si quieres pasearte un sábado por la colonia Tabacalera, no puedes hacerlo sin probar algún café que la colonia tiene para ofrecer. El Monumento a la Revolución tiene el Café Émile, en el que puedes pedir una crepa y un café y sentarte a disfrutar la vista del mirador. Arizpe Café es el lugar ideal para desayunar y tomar un café mientras admiras la arquitectura de la colonia. Para quienes buscan café de especialidad, en la calle Ezequiel Montes está Yonke, que ofrece filtrados naturales y curaduría de granos de especialidad. Con un café en la mano, el paseo por la vida urbana y artística de la Tabacalera se vuelve más agradable.


