Cada vez que uno menciona Mauricio en México, lo primero que la gente piensa es en alguien llamado Mauricio, no en un destino de viaje. Pero Mauricio también es una isla, una de las más paradisiacas del planeta, ubicada en el Océano Índico al sudeste de África, cerca de Madagascar. Forma parte de un archipiélago volcánico que ha sido considerado durante décadas como uno de los destinos más exclusivos y elegantes del mundo, en la misma liga que las Maldivas, las Seychelles y las Bermudas. La gran diferencia con esos otros paraísos, y lo que la hace irresistible ahora mismo, es que el turismo mexicano todavía no la ha invadido, así que puedes recorrer sus playas de arena blanca con lagunas turquesas sin encontrarte multitudes ni resorts saturados en cada esquina.

Las playas que compiten con las mejores del mundo
Las playas de Mauricio están constantemente en las listas de las más bonitas del planeta, con arena blanca finísima, lagunas de tonalidades turquesa y arrecifes de coral a pocos metros de la orilla. En la costa este está la impresionante Belle Mare, una extensión de arena blanca de más de 10 kilómetros con arrecifes ideales para buceo, y la Île aux Cerfs o Isla de los Ciervos, considerada una de las mejores playas del país. En el sur está la mítica Le Morne, una península con montaña Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ideal para surf y kitesurf. Al norte encuentras Mont Choisy, Trou-aux-Biches y Grand Baie, mientras que en el oeste está Île aux Bénitiers, donde puedes nadar con delfines en aguas cristalinas. Muchas playas siguen siendo prácticamente vírgenes.

Más allá de las playas
Lo mejor de Mauricio es que si te aburres de la playa hay muchísimo más para explorar. En Chamarel están las famosas Tierras de Siete Colores, dunas de arenas naturalmente teñidas en tonos rojos, marrones, violetas, verdes y amarillos, junto a la impresionante Cascada de Chamarel. La Grande Rivière Sud Est ofrece cataratas que caen directamente al océano en un paisaje único. Los amantes del senderismo pueden subir al Le Morne Brabant con vistas espectaculares a la laguna, o al Maconde Viewpoint con acantilados de vértigo. La capital Port Louis tiene un puerto renovado y mercado tradicional multicultural. El Jardín Botánico de Pamplemousses es uno de los más antiguos del hemisferio sur, y en las selvas del interior encuentras cascadas escondidas, templos hindúes y senderos entre plantaciones de té y vainilla.

Gastronomía y cultura de Mauricio
Mauricio tuvo colonizadores portugueses, holandeses, franceses y británicos, y hoy su gastronomía refleja esa mezcla combinada con influencias africanas, indias y chinas en un solo destino. En un mismo día puedes desayunar rotis y currys al estilo indio, comer fideos chinos a mediodía y cenar pescado y mariscos frescos con toques criollos y franceses. El ron artesanal mauriciano tiene fama internacional y las cervezas locales como Thirsty Fox y Flying Dodo son excelentes. El idioma oficial es el inglés pero también se habla francés y criollo mauriciano, así que comunicarte no es problema. Los mercados de Port Louis y las festividades locales muestran esa mezcla cultural única con templos hindúes, iglesias católicas, mezquitas y pagodas budistas conviviendo en armonía en una sola isla.

Cómo llegar desde México y cuándo ir
La buena noticia para los viajeros mexicanos es que NO se necesita visa para entrar a Mauricio con pasaporte mexicano. Solo se requiere el pasaporte vigente, boleto de ida y vuelta, comprobante de fondos y reservación de hotel. No hay vuelos directos desde México. El trayecto se hace con escalas en Europa o el Golfo Pérsico. Con precios desde 14,500 pesos ida y vuelta según temporada y con aerolíneas como Air Mauritius, Emirates, Qatar Airways o Air France. La moneda oficial es la Rupia Mauriciana y las tarjetas Visa, Mastercard y AMEX se aceptan en la mayoría de los establecimientos. Las mejores épocas para visitarla son de abril a junio y de septiembre a diciembre, cuando el clima está en su punto ideal con temperaturas de 22 a 28 grados y baja humedad. Todavía estás a tiempo de conocerla antes de que se convierta en el próximo Bali.

