El estado de Morelos concentra buena parte de los destinos de fin de semana favoritos de los chilangos, como Cuernavaca, Cuautla, Tepoztlán, Cocoyoc y Yautepec. Curiosamente, hay un pueblito chiquititio por el que seguramente has pasado, pero que ni siquiera sabías que es Pueblo Mágico. Se trata de Tlaltizapán de Zapata, un rincón famoso por sus parques acuáticos y balnearios a poco menos de dos horas desde la CDMX. Pero más allá de eso, vale la pena visitarlo para conocer su historia revolucionaria, sus artesanías de palma y su gastronomía tradicional.

Un pueblo diminuto que jugó un gran papel en la Revolución
La historia de Tlaltizapán se remonta a la época prehispánica, con un pasado olmeca y nahua que sigue vivo en muchas de las tradiciones, recetas y artesanías de la localidad. Por supuesto, el periodo colonial transformó la identidad del pueblo, y ese legado sigue presente en varios edificios. Sin embargo, Tlaltizapán realmente se convirtió en un agente indispensable para la historia del país durante la Revolución Mexicana. No por nada el nombre completo del pueblo es Tlaltizapán de Zapata. Y es que aquí el líder revolucionario Emiliano Zapata encontró un sitio ubicado estratégicamente entre ríos y montañas, cerca de la CDMX, y con una población que en su gran mayoría apoyaba su causa. Así, decidió establecer su cuartel general, desde donde comandaría al Ejército Liberador del Sur entre 1914 y 1916. Aunque Zapata está enterrado en Cuautla, no cabe duda de que Tlaltizapán fue un sitio clave para su lucha.

Un día en Tlaltizapán de Zapata
Como ya mencionamos, la mayoría de la gente atraviesa Tlaltizapán sin detenerse cuando visita el Parque Natural Las Estacas, así como otros balnearios como Las Tasas, Santa Isabel, Las Huertas y Los Sauces. Y aunque claro que estos planes valen la pena, también puedes complementar tu visita paseando por este Pueblo Mágico en Morelos. Como te imaginarás, uno de los mayores atractivos es visitar el ex cuartel de Emiliano Zapata, que hoy es el Museo de la Revolución del Sur. Ahí se resguardan documentos, fotografías y objetos de la época.

Después, te recomendamos visitar el mercado para probar algunos de los platos típicos de Tlaltizapán. En general, su gastronomía se parece mucho a la de otros pueblos de la zona, con buena cecina, tlacoyos, quesadillas, tamales, queso de rancho, aguas frescas y nieves de fruta local. Pero destaca el mole rojo, el cual se sirve con pavo. En cuanto a las artesanías, puedes aprovechar para comprar barro, textiles y tejidos de palma. Estos últimos son bastante representativos del pueblo, pues elaboran distintos artículos como bolsas, tortilleros, sombreros, etc. Finalmente, puedes dar un paseo por las calles empedradas del centro y conocer la Parroquia de San Guillermo, construida en el siglo XVI.


