Quiero perderme en las calles de Guanajuato capital y no encontrar el camino de regreso. No hasta después de haber recorrido todos sus callejones, túneles, plazas escondidas, casas pintorescas y edificios que son verdaderas obras de arquitectura. Guanajuato es, sin exagerar, una ciudad insuperable. Hace unos días regresé después de muchos años y tuve la oportunidad de recorrerla de la mano de Cacomixtle Guanajuato Tours, un grupo de guías que conoce la ciudad a profundidad y, sobre todo, transmite una pasión contagiosa por ella. Durante el recorrido descubrí algunos de sus edificios y rincones más emblemáticos, que reunimos aquí para antojarte el paseo y que los tengas en cuenta en tu próxima visita. Porque si algo podemos decir sin pensarlo demasiado es que todos deberíamos recorrer Guanajuato al menos una vez en la vida.


El Callejón del Beso
Empezamos esta lista con un clásico. En Guanajuato hay callejones por todos lados, pero sin duda el más famoso y fotografiado es el Callejón del Beso. Su fama mundial se debe tanto a su singular estrechez —apenas 70 centímetros en su parte más angosta— como a la trágica leyenda de amor que lo envuelve. Cuenta la historia de un romance prohibido que no te vamos a spoilear para que mejor te lo cuenten cuando lo visites. Pero hoy, el Callejón del Beso se ha convertido en todo un ritual para las parejas que llegan a Guanajuato: una superstición popular dice que deben besarse en el tercer escalón para asegurar siete años de felicidad y amor, y aunque vayas soltero, también vale la pena recorrer este pequeño callejón y mirar a las parejitas cumplir con el famoso ritual.


Los túneles de Guanajuato
Debajo de los coloridos callejones de Guanajuato se esconde una intrincada red de túneles y calles subterráneas, una de las obras de ingeniería urbana más singulares de México. A diferencia de lo que muchos piensan, estos túneles no se hicieron con fines secretos o militares, en realidad nacieron para evitar las inundaciones que durante siglos azotaron a la ciudad, que fue edificada originalmente en el fondo de una cañada estrecha, atravesada por el caudaloso Río Guanajuato y varios arroyos. Para evitar las tragedias, se construyeron presas, diques y un sistema de túneles y bóvedas que permitió encauzar el agua por debajo de la ciudad. Con el tiempo, estos espacios se adaptaron como vialidades y hoy forman una red de más de 9 kilómetros que puedes recorrer en auto o a pie, entre curvas, bifurcaciones, callejones y diferentes niveles que parecen un verdadero laberinto de piedra. Es impresionante pensar que todo esto está justo debajo de la ciudad.


La Alhóndiga de Granaditas: hoy el Museo Regional de Guanajuato
Guanajuato tiene uno de los edificios históricos más importantes de todo el país y del que seguro has escuchado hablar: La Alhóndiga de Granaditas. Construida entre 1798 y 1809 por orden del virrey de la Nueva España, funcionó originalmente como un enorme almacén de trigo y maíz para proteger a la población en tiempos de escasez. Pero su papel cambió durante la Guerra de Independencia, cuando, pocos días después del Grito de Dolores, las fuerzas insurgentes llegaron a Guanajuato y los españoles se refugiaron en el edificio. La batalla se estancó hasta que un minero local, conocido como El Pípila, se colocó una losa de piedra en la espalda para protegerse de las balas y llegó hasta la puerta para prenderle fuego, permitiendo la entrada de los insurgentes. Fue así como ahí se libró la primera batalla de la lucha por la soberanía nacional. Tiempo después fue cuartel, cárcel y hasta escuela, pero actualmente alberga el Museo Regional de Guanajuato, con piezas prehispánicas, objetos virreinales, armas, testimonios de la Independencia y famosos murales. Si te gusta la historia de México, esta es una parada obligada.


Mercado Hidalgo
A un par de calles de la Alhóndiga se encuentra este mercado, otra de las joyas arquitectónicas de Guanajuato. Su diseño estuvo inspirado en las grandes estaciones de tren de Francia y fue inaugurado el 16 de septiembre de 1910 por Porfirio Díaz, como parte de las celebraciones por el primer centenario de la Independencia de México. Por fuera llama la atención su monumental fachada de cantera rosa y estilo neoclásico, mientras que en el interior sobresale una enorme nave rectangular cubierta por una estructura de vigas de hierro y grandes ventanales, coronada por una elegante torre metálica con un reloj. Hoy sigue cumpliendo su propósito original: es el corazón comercial y popular de la vida diaria de la ciudad y un gran lugar para desayunar o almorzar entre puestos de carnitas, enchiladas mineras, las famosas guacamayas —tortas de chicharrón con aguacate— y dulces tradicionales como las charamuscas y los rollos de guayaba. También encontrarás una sección de artesanías locales con bolsas, sombreros de cuero, cerámica, mosaicos y mucho más.


La Presa de la Olla
Este es uno de esos lugares que muchos visitantes no saben que existen, pero la Presa de la Olla es uno de los rincones más pintorescos e interesantes de Guanajuato. Se encuentra al sur del Centro Histórico, en una zona más alta y arbolada conocida como el Paseo de la Presa. Fue construida entre 1741 y 1749 para hacer frente a una época de severas sequías que ponían en riesgo la vida de los habitantes. Su peculiar forma de olla, donde se acumulan las aguas de los escurrimientos de la sierra, le dio el nombre que conserva hasta hoy. Actualmente, la presa forma parte de un tranquilo paseo rodeado de árboles, casonas señoriales del siglo XIX, fuentes, monumentos y palacetes que recuerdan la época de bonanza de la ciudad. Es un sitio muy querido por los capitalinos para caminar, hacer ejercicio, remar en lancha o simplemente pasar la tarde.


El Mirador del Pípila
Este es el punto panorámico más impresionante de la ciudad de Guanajuato. Se ubica en lo alto de un cerro que domina todo el centro histórico. Está coronado por una enorme estatua dedicada al minero que arriesgó su vida para incendiar la puerta de la Alhóndiga de Granaditas. Llegar hasta aquí también es parte de la aventura: puedes subir en funicular, —un vagón inclinado que asciende por la ladera del cerro—, caminar por los callejones o hacerlo en transporte público. Desde la explanada tendrás una vista panorámica 360 sobre los tejados coloridos, las fachadas, callejones y plazas que hacen única a Guanajuato. Y aunque aquí termina nuestro recorrido, todavía quedan muchos rincones por mencionar, como la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, el Teatro Juárez o la Universidad de Guanajuato. Por eso, perderse en esta ciudad, más que un problema, es una gran aventura.


