La gastronomía mexicana es extensa y variada, con recetas representativas de cada uno de sus rincones. Y no hablamos solo de la comida: las bebidas también son un mundo, y algunas de ellas se han preparado desde la época prehispánica y siguen siendo un éxito en las casas y las plazas de distintos pueblos. En el sur del país, específicamente en Guerrero, el chilate es un símbolo de identidad y un antídoto infalible contra el calor de la Costa Chica. Si no la has probado, aquí te contamos qué es y cómo se prepara esta rica bebida a base de arroz y cacao.


Una bebida prehispánica y receta de la época colonial
Durante la época prehispánica, el consumo de cacao estaba limitado exclusivamente a las élites dominantes. Sin embargo, estas restricciones dejaron de aplicarse durante la época virreinal. Así pues, la gran producción de cacao —provenientes sobre todo de Tabasco, Chiapas y Guerrero— se tradujo en distintas recetas famosas hasta el día de hoy, como el pozol o el chilate. A pesar de su nombre, el chilate no tiene chile, sino que se prepara con cacao, canela, arroz y piloncillo, una combinación de sabores refrescante y reconfortante que solo hubiera sido posible después del encuentro con ingredientes provenientes de Asia.


Cómo se prepara el chilate
El chilate es una bebida popular en distintos estados al sur del país, sobre todo en Guerrero. Aunque cada comunidad y cada familia tienen su propia receta, las más comunes y sencillas se preparan con solo cinco ingredientes: cacao, canela, piloncillo, arroz y agua. Primero, el cacao se tuesta sobre el comal y se le quita la cáscara. Después, se pone a remojar con el arroz y una raja de canela, para después molerlo. Tradicionalmente, esto se hace en el metate, pero también se puede hacer en el procesador de alimentos, procurando usar muy poca agua para formar una pasta.

Una vez hecha la pasta de chilate, puedes guardarla en el refrigerador de tres a cinco días. Cuando diluyas la pasta en el agua, puedes endulzar con piloncillo o azúcar. El chilate se bebe frío, así que te recomendamos ponerle hielo antes de servir. El secreto para lograr un buen chilate está en la espuma, la cual se consigue vertiendo el líquido sobre el vaso con buena altura —de 30 a 50 centímetros—.

