El queso cotija que le ponen a tu elote preparado es 100% mexicano y proviene de un Pueblo Mágico de Michoacán que lleva el mismo nombre: Cotija de la Paz. Este pequeño pueblo entre montañas es la cuna de uno de los quesos más famosos del país, un ingrediente que se ha ganado un lugar en antojitos como los elotes y esquites, pero cuya historia comienza lejos de los puestos callejeros. Pero más allá de su delicioso queso, Cotija de la Paz es un destino fascinante en las colinas de la Sierra de Jalmich, al noroeste de Michoacán y muy cerca del límite con el sur de Jalisco. Destaca por su valioso patrimonio arquitectónico, con iglesias imponentes y casitas rústicas, además de rincones naturales para desconectarte pero sigue leyendo que te contamos todo sobre este bonito pueblito.


Queso Cotija: el orgullo de este Pueblo Mágico de Michoacán
Primero, hablemos del gran orgullo local: el queso Cotija de Montaña. Su historia se remonta a la época colonial, cuando los ganaderos de la serranía de Jalmich elaboraban un queso de pasta dura y salada durante la temporada de lluvias, cuando la producción de leche alcanzaba su punto máximo. Para conservar el excedente sin posibilidad de refrigeración, salaban intensamente las piezas y las dejaban madurar durante meses en sus rancherías. Cuando los arrieros bajaban de la sierra para vender su producción en las ferias y mercados de la región, el punto central de comercio era la villa de Cotija. Así, los compradores de otras partes del país comenzaron a identificarlo como ‘el queso de Cotija’, lo que finalmente se acortó simplemente a Queso Cotija. Actualmente, este producto cuenta con una marca registrada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y un proceso de certificación que protege el conocimiento artesanal de las familias queseras de la sierra.


Dónde comprar el auténtico queso Cotija
En Cotija de la Paz, cada año, a finales de diciembre, se celebra la Feria Regional del Queso Cotija, donde productores de las rancherías de la Sierra de Jalmich se reúnen para ofrecer muestras, catas y venta directa de sus quesos en distintas variedades: grano, medio grano, tajo y medio tajo. Pero no necesitas visitar el pueblo durante la feria para llevarte una pieza a casa, puedes comprarla directamente a los productores locales en cualquier época del año. Una opción es el Mercado Municipal de Cotija, ubicado en pleno centro, donde encontrarás locales dedicados a la venta de productos regionales y quesos artesanales con distintos tiempos de maduración. También está La Tienda de Tonino, uno de los comercios más antiguos y tradicionales del pueblo, famoso por vender el auténtico queso Cotija. Y ya que estás ahí, aprovecha para probar otros platillos típicos, como las enchiladas cotijenses, las corundas con crema y queso fresco, las carnes secas y el famoso atole de guayaba.



Un paseo por las plazas e iglesias de Cotija de la Paz
Pero ya decíamos que el queso es solo el comienzo, pues Cotija de la Paz es un pueblo muy bonito para descubrir. Cuando lo visites, te recomendamos empezar tu recorrido en la Plaza Cívica, con sus amplias áreas arboladas, el tradicional kiosco al centro y bancas para disfrutar del ambiente cotidiano. La plaza está rodeada de portales históricos que resguardan pequeños comercios y cafés locales. Si caminas por las calles de los alrededores, notarás que la traza del pueblo combina el diseño virreinal con toques decimonónicos, entre fachadas de cantera, tejados rojos y amplios portales. Durante el paseo, también puedes visitar la Parroquia de Nuestra Señora del Pópolo, una imponente iglesia construida a mediados del siglo XIX que destaca por su torre campanario y su nave de grandes proporciones.



Los paisajes naturales que puedes descubrir en Cotija de la Paz
Pero este pueblito también está rodeado de un entorno montañoso con bosques, ríos y lagunas donde puedes disfrutar de paisajes naturales. Uno de los principales atractivos es la Laguna de San Juanico, un hermoso cuerpo de agua rodeado de montañas de origen volcánico. Aquí puedes dar paseos en lancha, disfrutar un día de campo a la orilla de la laguna y probar la comida de los puestos locales, donde destacan las tradicionales tostadas estilo Cotija. También está la Barranca El Pandito, un rincón rodeado de vegetación donde puedes descubrir petroglifos —grabados en piedra— de miles de años de antigüedad. Más cerca del pueblo se encuentra el Parque Cerrito Calabazo, un espacio arbolado ideal para convivir en familia, caminar y realizar actividades al aire libre. Y si lo tuyo es explorar, la sierra ofrece abundante vegetación, ríos y un clima templado, además de escenarios para practicar senderismo. Como ves, hay mucho por descubrir en Cotija de la Paz, empezando por su delicioso queso.



