Siempre he pensado que don Porfirio Díaz debía ser un gran anfitrión de fiestas. ¿Te imaginas haber sido invitado a una de sus importantes celebraciones? Sí, de esas en las que era necesario sacar el vestido ampón o el traje con chaleco y reloj de mano. Pues exactamente así son las fiestas que se llevaron a cabo en lo que ahora no solo es un Centro Cultural en pleno corazón de Tlalpan, en la Ciudad de México, sino que combina espacios al aire libre dos restaurantes, cafetería, bar y buffet los fines de semana. Estoy hablando de Quinta Soledad, un lugar histórico en el que puedes armar una gran cantidad de planes por su versatilidad.


¿Se puede visitar la casona sin hospedarse ahí?
En el momento en el que me enteré de que el lugar donde Porfirio Díaz había celebrado su legendaria cena de 77 años estaba abierto al público tuve que conocerlo. Ya lo sabes, soy la de los planes improvisados y, sobre todo, la periodista que adora ver con sus propios ojos los lugares que han sido testigos de acontecimientos que marcaron la historia de nuestro país y su sociedad. Es por ello que no dudé en reservar una mesa para desayunar un viernes cualquiera en el restaurante Capitular de Quinta Soledad, el cual destaca por sus diferentes salones que en seguida te envuelven con su olor a madera de roble y su arquitectura neorenacentista con arcos, columnas y grandes zócalos en las fachadas. ¿La cereza en el pastel? Sus preciosos y cuidados jardines que te permiten disfrutar del sol de la mañana mientras te tomas tu jugo de naranja y tus ricas enfrijoladas –tal y como fue mi caso–.

Un Centro Cultural con habitaciones, spa y restaurantes
Me sorprendí, pues mientras disfrutaba de la aterciopelada salsa de frijoles con el toque perfecto de crema, queso y cebolla, me enteré por cuenta propia de que estaba sentada nada más y nada menos que en un lugar que ofrece además la opción de hospedarse en una de sus preciosas habitaciones, con la garantía de que el hotel pertenece a Grupo Orgánico Hoteles Boutique, que es conocido por sus estándares de calidad tanto en instalaciones como en servicio por sus sedes en el Ajusco o en Tepoztlán. Definitivamente me lo apunté para otra ocasión en la que visite el lugar. Y cuando me hospede ahí, me pasaré también por su spa que solo de ver la cantidad de masajes y servicios que ofrecen, en seguida invita a pasar una tarde de staycations en la CDMX en las instalaciones.

¿Qué se come en Quinta Soledad?
Poco antes de probar las enfrijoladas ya me había dado el gusto de probar el pan dulce, el complemento perfecto a su café recién hecho que le da ese aroma tan rico al momento. Y al leer la carta de comidas, me percaté de que por las tardes ofrecen antojitos mexicanos en donde no falta la sopa de tortilla con chicharrón, el guacamole, los sopecitos y hasta unos buenos cortes de carne. Pero lo que más me gustó es saber que los fines de semana puedes ir a su buffet, que no solo es los domingos, sino también los sábados, y que destaca por su abundancia, variedad de guisados y entorno privilegiado por $520 pesos por adulto y $300 por niño.

Las noches porfirianas en el Tlalpan de inicios del siglo XX
Pero bueno, o más probable es que como yo estés aquí por el tema de Don Porfirio. Y sí, en Quinta Soledad es en donde él eligió celebrar su cena de cumpleaños número 77, debido a que el dueño del lugar, Don Guillermo de Landa y Escandón, era Gobernador del Distrito Federal en aquellos tiempos. Por lo que trabajaba de la mano con el General Díaz. Ese día, el cumpleañero asistió al lugar acompañado de su entonces esposa, Carmen Romero Rubio, su familia cercana y los ministros que gobernaban el país. La reunión la amenizó una orquesta que acompañó a la burguesía porfirista mientras brindaban entre vajillas finas y faroles porfirianos.

