Misnébalam es una hacienda henequenera abandonada a las afueras de Mérida, junto a la carretera a Progreso. Se le conoce como pueblo fantasma por sus leyendas de apariciones, y sus habitantes se fueron del todo hasta 2005. Hoy se puede visitar en caminatas y rodadas guiadas. Se dice que es un pueblo fantasma, una hacienda abandonada donde se han visto apariciones paranormales. Independientemente de las historias que envuelven el lugar, lo cierto es que este lugar está abierto al público y es uno de los planes favoritos de los yucatecos para asustar a sus amigos.


Misnébalam: una hacienda abandonada
La historia de Misnébalam se remonta a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, al auge de la industria henequenera. Mientras que, en otras partes del país, las minas de plata trajeron esplendor a los poblados, el ‘oro verde’ dio pie a las grandes fortunas de algunas de las familias más poderosas de la península de Yucatán durante el porfiriato. Sin embargo, este boom duró apenas unas décadas, pues la llegada de las fibras sintéticas reemplazó el uso del henequén. Es así como se explica que la inmensa mayoría de las haciendas hoy estén dedicadas a otros usos.

Misnébalam se encontraba en una ubicación estratégica, en el punto medio entre Mérida y Progreso. Además, estaba cerca de las vías del ferrocarril, lo cual facilitaba el transporte al puerto. En su mejor momento, este lugar llegó a albergar a una comunidad completa, pues los peones no solo trabajaban en las haciendas, sino que vivían en ellas junto con sus familias. Curiosamente, el abandono de este ‘pueblo fantasma’ no es tan antiguo, pues, aunque la hacienda dejó de operar desde antes, la comunidad de Misnébalam —que, según se dice, llegó a tener alrededor de 170 habitantes— no desapareció del todo sino hasta el 2005.
Visitar el pueblo fantasma a las afueras de Mérida
Aunque la hacienda y el pueblo de Misnébalam quedaron abandonados, todavía se pueden visitar. Lo más común es hacer una excursión de medio día desde Mérida. Aunque en realidad podrías visitar el lugar por tu cuenta, hay recorridos guiados para todas las edades. Por ejemplo, hay varios grupos de senderismo que organizan caminatas, e incluso hay paseos nocturnos en bicicleta que salen por la tarde para evitar las horas con más sol. Vale la pena mencionar que estas rodadas son aptas para principiantes, pues la distancia no es muy larga —aproximadamente ocho kilómetros— y no hay grandes subidas.

