Puede medir más de un metro, alimentar a decenas de personas y es el protagonista de las grandes celebraciones de la Huasteca. Le llaman zacahuil y es conocido como el rey de los tamales por sus dimensiones monumentales. Y si hay un lugar donde saben prepararlo, es en Pánuco, un pueblito pintoresco al extremo norte de Veracruz donde este platillo forma parte de su identidad gastronómica. Pero el zacahuil no es la única razón para conocerlo: se trata de la ciudad más antigua de la Huasteca, fundada por el mismísimo Hernán Cortés, así que tiene un importante legado histórico y cultural. Está ubicado a orillas del río Pánuco y todavía es un destino poco conocido entre los viajeros. Sigue leyendo, que te contamos qué ver, qué comer y qué hacer en este rincón de Veracruz.


Pánuco: el pueblo fundado por Hernán Cortés que también fue pionero del huapango
Antes de hablar del zacahuil, vale la pena conocer un poco de la historia de Pánuco. Como decíamos, fue fundada por el mismísimo Hernán Cortés el 26 de diciembre de 1522, bajo el nombre de Villa de Santiesteban del Puerto. Por ello, es considerado uno de los ayuntamientos más antiguos del continente americano y conserva un importante patrimonio arquitectónico de la época colonial. Pero su historia no termina ahí: a principios del siglo XX, la región también tuvo un papel importante en el descubrimiento y la explotación de los primeros pozos petroleros comerciales de México. Y, por si fuera poco, Pánuco también es una de las cunas del huapango. Aquí, los tríos de jarana, quinta huapanguera y violín ponen música a las festividades locales y mantienen viva esta tradición.

Zacahuil: así se prepara el gigantesco tamal de la Huasteca
Ahora sí, hablemos del zacahuil, el platillo emblema de Pánuco. Se trata de un imponente tamal envuelto en hojas de plátano. A diferencia de los tamales tradicionales, que se preparan en porciones individuales, el zacahuil se elabora en una artesa o batea grande y puede medir desde un metro hasta varios metros de largo, suficiente para alimentar a decenas de personas. Se prepara con maíz quebrado nixtamalizado, manteca de cerdo y una molienda generosa de chiles secos, principalmente cascabel y ancho, además de ajo, cebolla y especias que le dan un característico color rojo intenso. Tradicionalmente lleva grandes trozos de carne de cerdo, aunque también lo preparan con pollo o guajolote. Todo se acomoda sobre varias capas de hojas de plátano asadas, se envuelve y se amarra firmemente para después cocinarse durante horas en un horno de barro calentado con leña. Esta cocción lenta es la que consigue que la carne quede sumamente suave y la masa absorba todos los sabores.


Dónde comer zacahuil en Pánuco
En Pánuco, el zacahuil suele venderse y consumirse por las mañanas, especialmente los fines de semana. Uno de los mejores lugares para probarlo es en el Mercado Juárez, ubicado en el corazón de la cabecera municipal, donde encontrarás cocinas tradicionales que lo sirven recién hecho. Se acompaña con chiles jalapeños en escabeche con zanahoria y cebolla, y queda perfecto con un café de olla o un agua fresca de temporada. Ya que estás ahí, también puedes aprovechar para desayunar unas tradicionales enchiladas huastecas con cecina, otro de los platos estrella de Pánuco.


Malecón y edificios históricos: qué más ver y hacer en Pánuco
Después de desayunar sabroso, ahora sí toca conocer el pueblo. Y la mejor forma de empezar es junto al río Pánuco, el gran protagonista del paisaje y la vida cotidiana de la ciudad. Ahí se encuentra el Malecón Agustín Lara, un andador a la orilla del río desde donde puedes contemplar su majestuoso cauce. Es perfecto para caminar, disfrutar de la brisa y escuchar de fondo los sones huastecos que a menudo amenizan el paseo. Incluso hay lancheros que ofrecen recorridos para admirar la vegetación ribereña y las aves de la región. Después, puedes recorrer la plaza municipal para apreciar la arquitectura tradicional y conocer la Parroquia de San Esteban, uno de los edificios religiosos más antiguos del norte de Veracruz. Ahí mismo está la Casa de la Cultura, que también funciona como museo y resguarda piezas arqueológicas de la cultura huasteca encontradas en los alrededores. Quizá no conocías Pánuco, pero con todo esto ya tienes más de una razón para visitarlo.


