El Centro Histórico de Colima es mucho más que la Catedral Basílica Menor, el Jardín Libertad, el Teatro Hidalgo y el Museo Regional de Historia. A un costado de la catedral hay un pasaje peatonal que es ideal para sentarse a descansar, comer, escuchar música, comprar artesanías o recorrerlo de principio a fin. Hablamos del Andador Constitución, hoy en día, una parada obligada para disfrutar de la esencia local de esta ciudad. Aquí te contamos un poco de su historia y todo lo que encontrarás ahí.


No siempre fue un andador, antes era la calle de la Parroquia
Antes de convertirse en el Andador Constitución, este pasaje peatonal de Colima era conocido como la calle de la Parroquia. Se le llamó así porque se ubicaba a un costado de la Catedral Basílica Menor, además fue la primera calle pavimentada de la ciudad. Su historia data del siglo XVI, cuando los primeros españoles colonizadores comenzaron a habitar la zona y a construir casonas a su alrededor. Tras varios años de deterioro, la calle fue remodelada y convertida en andador a finales de los 70 y principios de los 80.

El Andador Constitución tiene restaurantes, cafeterías y tiendas de artesanías
Cuando la calle de la Parroquia se remodeló, también cambió su nombre y desde entonces se le conoce como Andador Constitución. A su alrededor hay edificios que datan de la época colonial bien conservados, fuentes ornamentales en el centro y bancas de hierro para descansar. Muchos de esos edificios están habilitados como restaurantes, cafeterías y tiendas de artesanías. Es un pasaje muy caminable, lleno de vida, alegría y muy buen ambiente, perfecto para comer riquísimo y comprar alguna artesanía típica. Además, el segundo sábado del mes se instala un tianguis con puestos de joyería artesanal, cerveza local, productos orgánicos y más.

En este pasaje peatonal la música está más viva que nunca
En el Andador Constitución de Colima, la música está más viva que nunca. Durante todo el pasaje es común escuchar la música de Bindu Gross, un saxofonista estadounidense amante del jazz que llegó a la ciudad hace más de 40 años. Cada día toca sus melodías en su saxofón, llenando este famoso callejón de magia, alegría y diversión. Hoy en día, es una de las calles más concurridas del Centro Histórico de Colima y una parada obligada durante tu visita.

