A solo dos horas de la CDMX, escondido entre el Altiplano de Hidalgo se encuentra un pueblito no muy conocido que cualquier amante del pulque debe visitar al menos una vez en la vida. Le dicen ‘la capital del pulque’ porque ahí se produce un gran porcentaje de esta bebida que se consume en el centro del país. Eso es evidente cuando manejas por la zona, ya que en sus terrenos es posible observar magueyes por doquier. Pero no solo pulque, también se produce la cebada que abastece a la industria cervecera nacional de México –incluyendo Grupo Modelo–.


El plan barato de visitar Haciendas Pulqueras
El mejor plan es ir un día, pulquear en una hacienda centenaria, comer delicioso y regresarte sin haber gastado de más. Apan tiene varias haciendas pulqueras que se pueden visitar con reservación previa. La Hacienda Chimalpa ofrece recorridos guiados por sus tinacales –que es donde se fermenta el pulque–, salones históricos y jardines, con opción de combinar la visita con comida y hospedaje. La Hacienda Zotoluca, construida en 1570 y restaurada en 2015, suma degustaciones de pulque, catas de miel, talleres de cocina con ingredientes regionales, paseos a caballo, ciclismo por la finca y hasta vuelos en globo aerostático. También están la Hacienda San Antonio Tochatlaco –de las pocas que sigue fabricando el pulque–. Las haciendas y las pulquerías locales lo ofrecen natural o curado –mezclado con frutas, semillas o incluso vegetales: avena, fresa, apio, piñón, mango, jitomate, etc–. Un caballito te cuesta entre $20 y $50 pesos.


La cocina tradicional de Apan
La gastronomía de Apan va de la mano con sus haciendas: por todos lados encuentras barbacoa, mixiotes envueltos en pencas de maguey, gusanos de maguey y escamoles en temporada, así como tamales mineros y quesadillas de huitlacoche. La Barbacoa La Vía está dentro de las más recomendados localmente, con platos que rondan los $120 a $180 pesos por persona. Durante tu visita vale la pena probar los lácteos regionales –queso, requesón, crema– y los dulces de leche tradicionales. Si quieres llevarte algo de recuerdo, en el centro venden mermeladas de tuna, conservas de aguamiel, miel de maguey y, por supuesto, pulque embotellado para llevar.

¿Cómo llegar a Apan y qué hacer ahí?
Lo más barato es tomar el autobús directo desde la TAPO con salidas cada 15 minutos –operado por Autobuses Teotihuacanos y ADO–, con boletos entre $150 y $240 pesos por sentido y trayecto de 2 horas. Si vas en auto, son 81 km por la carretera México-Tulancingo, con un trayecto de 1hora y 20 min. Más allá de las haciendas, vale la pena pasar por el centro histórico para visitar la Parroquia de la Asunción, un templo barroco que adorna la plaza principal y que tiene casi 400 años de historia. Apan es también cuna de la charrería mexicana, así que entre marzo y abril, durante la temporada de palenques y la Feria del Maguey y la Cebada, puedes ver exhibiciones de charros en los lienzos locales.


