No hace falta ir muy lejos para encontrar lugares envueltos en leyendas. En Cuernavaca hay un rincón donde la naturaleza y una trágica historia de amor se cruzan. Se trata de la Cascada de San Antón, un sitio que no solo impresiona por su caída de agua, sino por la historia de una joven que murió esperando el regreso de su amado guerrero. Además, está muy cerca de la CDMX.


La cascada de Cuernava que pocos conocen
La Cascada de San Antón, también conocida como El Salto de San Antón, es una caída de agua ubicada a solo 10 minutos del centro de Cuernavaca. Esta cola de caballo, aunque es un sitio muy frecuentado por los locales, muchos visitantes aún no la tienen en el radar. Tiene una caída de agua de 40 metros que desciende por una barranca natural rodeada de vegetación, rocas volcánicas y prismas basálticos formados hace miles de años.

Para llegar a la poza de la cascada hay que bajar unas escaleras
Esta cascada en Cuernavaca fue en su momento un importante centro recreativo, aunque su popularidad creció en la década de los años 50, cuando se construyeron escaleras, miradores y pasillos a su alrededor. Para llegar a la poza, hay que descender por las escaleras hasta llegar al fondo de la barranca, donde es posible apreciar la caída de agua desde otro ángulo, sentir la brisa en el rostro y escuchar el sonido del agua tan relajante.

La trágica historia de amor que da origen a la Cascada de San Antón
La Cascada de San Antón también está rodeada de una leyenda. Según la tradición local, en este lugar murió una joven que esperaba el regreso de su amado guerrero. Se cuenta que su dolor fue tan profundo que los dioses la transformaron en la cascada y al guerrero en el río. Por ello, su caída de agua suele asociarse con la imagen del cabello de una mujer. Este rincón se encuentra en el pueblo de San Antón Analco, muy cerca de Cuernavaca, conocida como la ‘ciudad de la eterna primavera’, y es considerado uno de los paisajes más bellos de la zona.

