A solo una hora de la CDMX, Texcoco es uno de esos destinos que pocos chilangos conocen, pero que tienen montones de atractivos para descubrir en un fin de semana. Uno de ellos es la ex Hacienda Molino de Flores, un Parque Nacional donde la historia y la naturaleza conviven entre puestos de tlacoyos y familias paseando a caballo. Los orígenes del lugar se remontan siglos atrás, pues se dice que los terrenos pertenecieron a los jardines de Nezahualcóyotl. Posteriormente, durante los tres siglos del periodo colonial, se construyó ahí una hacienda que cambiaría de manos y de usos en varias ocasiones, pero siempre conservando sus edificios principales y su relevancia entre los habitantes de Texcoco. Hoy en día, el Parque Nacional Molino de Flores Nezahualcóyotl es un sitio tranquilo y divertido para pasar el día en familia.


De los jardines de Nezahualcóyotl a los ejidos post revolucionarios
Aunque el ambiente en Molino de Flores es tranquilo, la historia del lugar es turbulenta. Todo se remonta al siglo XV, cuando Nezahualcóyotl gobernó estas tierras y estableció aquí sus jardines. Para regarlos, estos contaban con un complejo sistema hidráulico de acueductos y canales. De hecho, muy cerca de ahí se encuentra la zona arqueológica de los Baños de Nezahualcóyotl. Sin embargo, apenas unos años después de la Conquista, los terrenos pasaron a manos de españoles, quienes comenzaron a construir los edificios de la hacienda. Primero fue una hacienda textil, y posteriormente se construyó un molino para producir harina. Con sus extensos trigales, la hacienda llegó a ser una de las más grandes e importantes de Texcoco.


Hacia mediados del siglo XVII, la hacienda pasa a manos de Agustín Flores y Urrutia, quien no hace mayores adaptaciones, pero sí le cambia el nombre al lugar, que a partir de entonces se conoció como la Hacienda Molino de Flores. El lugar fue testigo de la Guerra de Independencia, y a pesar del periodo de inestabilidad general que vivió el país, ellos lograron mantener siempre su actividad productiva. Más adelante, hacia finales del siglo XIX, abandonaron los cultivos de trigo para dedicarse a elaborar pulque, alcanzando una producción importante. No obstante, las tropas zapatistas tomaron la hacienda durante la Revolución Mexicana, y en los años siguientes, los terrenos se dividieron y se convirtieron en ejidos.

Qué hacer en la Hacienda Molino de Flores
Desde la década de 1930, esta ex hacienda es un Parque Nacional donde las familias pueden pasar el día paseando, comiendo antojitos mexicanos y explorando el entorno natural. Hay paseos a caballo, rutas de senderismo y recorridos guiados para aprender más sobre la historia del lugar. Para quienes visitan el lugar en familia, hay juegos infantiles y una zona para hacer picnics. Además, la Hacienda Molino de Flores ha sido el set de películas mexicanas y extranjeras, como Sobre las olas de Pedro Infante, el western Vera Cruz y El Tigre de Santa Julia, grabada en 2002.

