Puedo asegurar que si Porfirio Díaz reviviera —con su conocida afición por las cantinas— probablemente elegiría visitar La Sotomayor. Y es que en México, las cantinas son como dos caras de una misma moneda: están las clásicas del barrio en la esquina, con mesas sencillas y una rocola, y en el otro extremo, espacios más elegantes, con coctelería precisa y cocina que va más allá del antojo. En esta última categoría entra La Sotomayor: una cantina ‘fina’ y contemporánea en el corazón de Polanco, que celebra la tradición cantinera mexicana con un toque sofisticado. Aquí las comidas se convierten en sobremesas largas —de esas que empiezan a las tres de la tarde y pueden terminar al anochecer—, algo que seguramente habría disfrutado Porfirio. Y aunque el lugar es elegante, se siente perfecto para venir con amigos, en una cita, una reunión de negocios o simplemente para relajarte una tarde.


En la Sotomayor come todo lo que quieras por $389 y disfruta 2×1 en coctelería
Lo sofisticado se siente desde que llegas a La Sotomayor. Su espacio es de los más bonitos que hemos visto últimamente: grandes ventanales circulares dejan entrar la luz natural, que baña los detalles en rojo y la madera de las paredes. Las mesas, son como bloques cuadrados de mármol, y las sillas modernas, completan una estética que fácilmente te invita a quedarte un buen rato solo por lo agradable del lugar. Pero después viene su mejor propuesta: aquí puedes comer todo lo que quieras por $389 pesos y disfrutar de 2×1 en coctelería todos los días de 1:00 a 8:00 p.m. La idea no es venir a comer rápido, sino quedarse a disfrutar toda la experiencia. Hay música variada y un ambiente perfecto para relajarte, convivir y socializar sin prisa.


El menú de La Sotomayor: tradición y sabor mexicano en cada plato
Como buena cantina, La Sotomayor celebra los sabores de México con un menú robusto que mezcla recetas clásicas, productos de alta calidad y una presentación impecable. Al sentarte, lo primero que llegan son cortesías de la casa, papitas y quesos para botanear y hasta unos ricos tlacoyos de hongos. Tienen varias opciones para cada tiempo, pero de entrada vale la pena empezar con los tuétanos con sopecitos, bañados en salsa de tuétano y tocino, con parmesano y cilantro. Llegan a la mesa espectaculares, pero en el paladar lo son mucho más. Otros que probamos y aprobamos son la tostada de atún bañada en leche de tigre, así como el aguachile negro, marinado en ceniza de chile habanero y aceite de cacahuate.



También hay sopas y caldos como el clásico de camarón, el fideo seco o la sopa de tortilla. Pero si prefieres algo más contundente, puedes irte por sus tacos, como el Taco Sotomayor con cecina natural y enchilada, acompañado de ensalada de nopales y queso panela; el Taco al Albañil con fideo seco, crema, cecina, queso cotija y chile encurtido; o el taco de pulpo con mole. En los platos fuertes, uno de los más alabados es el chamorro de cerdo, que puede prepararse adobado, frito, al ajillo, en mole oaxaqueño o en salsa borracha. La cocción es tan suave que la carne se desprende sola. También sirven la oreja de elefante, una milanesa de res sobre una cama de puré y ensalada César. Para cerrar con algo dulce, su hit son los buñuelos con jarabe de piloncillo, fruta de temporada y helado, o el flan de caramelo con palanqueta de cacahuate hecha en casa. Además, cada 15 días hay mariscadas, parrilladas o paellas, para que siempre haya algo distinto en cada visita.



Milagritos y cócteles: el lado más divertido de La Sotomayor
Pero esto no termina en la comida: las bebidas suman mucho a la experiencia. Aunque puedes optar por algún cóctel clásico, lo más interesante está en sus llamados Milagritos: una serie de cócteles servidos en vasos tipo veladora con imágenes de íconos mexicanos como Paquita la del Barrio, Juan Gabriel, José José y Jenni Rivera, que le dan un guiño cultural y divertido a la experiencia. Por ejemplo, La Paquita lleva tequila, jugo de limón, toronja y Red Bull. El Juanga es aún más especial, servido en un vaso en forma del Divo de Juárez, con tequila, jugo de sandía y sour mix. También está La Jenny, con mezcal, jugo de mango con maracuyá, sour mix y decorado con hierbabuena, pimienta rosa y naranja. A esto se suman las propuestas de temporada como la margarita de sandía o el Cristalita, con tequila, licor de naranja y solución cítrica. Todos los que probamos nos gustaron: son frescos, divertidos y ayudan a abrir la conversación. Con todo esto, La Sotomayor logra equilibrar tradición, ambiente y una oferta culinaria que conecta con distintos públicos. Nosotras lo disfrutamos tanto que las horas pasaron sin darnos cuenta.
Dirección: Anatole France 70, Polanco, Polanco III Secc, Miguel Hidalgo



