Un lugar donde el mar no es lo único que importa, porque basta alejarse un poco del malecón para encontrarse con calles coloridas, historia y una ciudad que vale la pena recorrer a pie. Mazatlán es una de las más especiales, ubicada en el estado de Sinaloa y característica por su increíble encanto costero, así como por albergar preciosas playas naturales y una vida cultural vibrante.


Donde el mar marca el ritmo
Mazatlán es una preciosa ciudad costera ubicada en el estado de Sinaloa, justo sobre la costa del Pacífico de México y conocida por sus playas paradisiacas, su cultura vibrante y su rica historia.

Es un destino turístico popular para aquellos viajeros en búsqueda de diversión y aventura, así como que quieran maravillarse con algunos de los escenarios naturales más imponentes de la zona.

Actividades que hacen que el día cambie
Entre los atractivos más destacables de Mazatlán se encuentran sus hermosas playas, extendidas por kilómetros a lo largo de la costa y ofreciendo a sus visitantes la posibilidad de realizar todo tipo de deportes acuáticos –como surf, paddleboard, pesca deportiva, kayak–, o simplemente relajarse y disfrutar la brisa marina. Entre las más populares se encuentra Olas Altas, aunque también destacan su Playa Brujas e Isla de las Piedras.

Comer aquí también es parte del viaje
Cabe destacar que muchas de las playas en Mazatlán se rodean también de restaurantes y bares, por lo que su visita también permitirá deleitarse con exquisita cocina local y alimentos de mar. Se dice que el destino nunca duerme.

No es sorpresa que su vibrante vida nocturna atraiga muchos turistas nacionales e internacionales, que buscan opciones de entretenimiento en su malecón –un maravilloso paseo de 21 kilómetros que se extiende a lo largo de su costa– o su famosa Zona Dorada.

Antes de ser playa, Mazatlán ya tenía historia
Para conocer una zona más tradicional de Mazatlán, entonces vale la pena conocer su centro histórico, sede de la Catedral de Mazatlán –un impresionante ejemplo de la arquitectura colonial española- y demás edificios históricos que datan del siglo XIX. Otras paradas obligadas son su Faro –de los más altos de América Latina y con impresionantes vistas de la costa del Pacífico– y su Acuario.

Lo que importa aquí es saber que Mazatlán no funciona solo por el mar. Este destino es úncio porque puedes empezar el día frente al agua, seguirlo entre calles del centro y terminarlo con algo de comer sin tener que moverte de ahí, pues lo tiene todo.
¡Viajen, disfruten y compartan!

