No todas las playas en México tienen olas intensas ni multitudes todo el año. Algunas, como Playa Esmeralda, al sur de Puerto Vallarta, se mantienen como verdaderos refugios para quienes buscan tranquilidad. Aunque durante temporadas altas puede llenarse, el resto del año destaca por su ambiente relajado. Quienes la visitan la describen como un paraíso, rodeado únicamente de arena y mar, vegetación y cerros.


La playa escondida de Puerto Vallarta que no tiene olas
El principal atractivo de Playa Esmeralda es su oleaje casi inexistente, algo poco común en las playas de México. Además, se ha convertido en un rincón poco concurrido, ideal para quienes buscan tranquilidad. Se ubica al sur de Puerto Vallarta, a unos 30 minutos del centro, cerca del malecón de Los Muertos y a pocos minutos de Mismaloya. Es menos turística que otras playas de la zona, como Garza Blanca y Las Gemelas, esta última famosa por su agua cristalina.

El camino entre senderos que lleva a Playa Esmeralda
Existen dos formas de llegar a Playa Esmeralda: a través de un sendero en medio de la selva o caminando por la costa entre playa y playa. La primera opción es una travesía rodeada de vegetación, donde el camino se adentra en la selva hasta llegar a este rincón de aguas tranquilas, lo que convierte el recorrido en una experiencia de conexión con la naturaleza. La segunda es más sencilla: un paseo junto al mar que te permite ir descubriendo pequeñas playas hasta llegar a Playa Esmeralda, para desconectarte por completo.

La playa sin olas donde se nada con total tranquilidad
Playa Esmeralda, en Puerto Vallarta, es un rincón que parece una alberca natural gracias a su agua color esmeralda —de ahí su nombre—, su arena suave y dorada, y su oleaje prácticamente inexistente. Estas condiciones la convierten en un lugar ideal para nadar, tomar el sol o incluso practicar snorkel en aguas tranquilas. A diferencia de otras playas turísticas, aquí no hay grandes restaurantes y solo unos cuantos hoteles, aunque sí encontrarás algunos vendedores ambulantes con antojitos como brochetas de camarón. Todo esto refuerza su ambiente relajado, casi como una playa privada.

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