Desde 2001, en México se han declarado más de 170 Pueblos Mágicos con la intención de incentivar el turismo a estos destinos llenos de historia, tradición y naturaleza. Sería difícil memorizar la lista completa, pero hay algunos que nos vienen a la cabeza de inmediato: Tepoztlán en Morelos, Todos Santos en Baja California Sur, Atlixco en Puebla o Ajijic en Jalisco. Curiosamente, cuando pensamos en Pueblos Mágicos, nos salta a la mente San Miguel de Allende con su preciosa parroquia y sus idílicas callecitas empedradas. Sin embargo, San Miguel de Allende no es un Pueblo Mágico. Aquí te contamos la razón.


Qué son los Pueblos Mágicos y cuáles son los requisitos
La Secretaria de Turismo creó el Programa Pueblos Mágicos en 2001 con el fin de impulsar el turismo en localidades con un valor cultural y natural notorio. Asimismo, otro de los objetivos del programa es cuidar, valorar y preservar la riqueza cultural de estos lugares. De acuerdo con la propia definición de este órgano gubernamental, ‘un Pueblo Mágico es una localidad que tiene atributos únicos, simbólicos, historias auténticas, hechos trascendentes, cotidianidad’. En pocas palabras, un destino que ofrezca a los viajeros una experiencia valiosa.

Hay distintos requisitos para formar parte del programa. Primero, es necesario tener infraestructura turística —buena conectividad, rutas de transporte público, servicios básicos— y demostrar que existen atractivos culturales, históricos, sociales o naturales que distingan al destino. Asimismo, una vez que se una localidad se incorpora a la lista, debe cumplir con ciertos criterios para conservar el título. Por ejemplo, es necesario presentar un plan de trabajo para atraer inversión pública y privada, demostrar el crecimiento en la actividad turística y que esta tiene un impacto positivo en las condiciones de vida de los habitantes.

Por qué San Miguel de Allende no es Pueblo Mágico
A pesar de que, en el imaginario popular, San Miguel de Allende es el Pueblo Mágico por antonomasia, la realidad es que esta ciudad en Guanajuato dejó de contar con este título desde hace casi dos décadas. Y es que aunque en 2002, San Miguel de Allende fue inscrito en el programa de Pueblos Mágicos, salió de la lista en 2008. La razón es que en ese año, la UNESCO declaró a la ciudad como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Es decir: la ciudad no perdió su relevancia histórica y cultural, ni mucho menos su atractivo turístico. Más bien, abandonó un programa nacional para unirse a uno de reconocimiento internacional.

San Miguel de Allende: Patrimonio de la Humanidad
Desde 2008, la UNESCO declaró a la ciudad de San Miguel de Allende en Guanajuato y al Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco como Patrimonio de la Humanidad. La historia del poblado se remonta al siglo XVI, y le debió su gran apogeo a su ubicación estratégica dentro del Camino Real Tierra Adentro. Esta era la ruta comercial más importante del virreinato, por donde circulaban los cargamentos de plata y otros minerales desde el norte del país rumbo a la Ciudad de México. Esta locación también se tradujo en un intercambio cultural importante entre españoles, mestizos e indígenas, el cual sobrevive en su patrimonio tangible e intangible. La arquitectura es otro de los motivos que le han merecido el reconocimiento de la UNESCO a San Miguel de Allende. Y es que aquí todavía se resguardan imponentes ejemplos del barroco mexicano, y se puede ver la transición al neoclásico y el neogótico.


