México es un país de paisajes naturales sublimes. Desde la combinación de costa y desierto en la península de Baja California, pasando por los bosques de pinos en Michoacán, las cascadas imponentes de la Huasteca Potosina, hasta llegar a las selvas en Chiapas y la península de Yucatán. Entre tanta belleza, no pasan desapercibidos los Pantanos de Centla. Ubicados en Tabasco, rozando la frontera con Campeche, se trata del área de humedales más amplia en Norteamérica, se pueden recorrer en lancha y las vistas parecen de otro planeta. Pero además de una biodiversidad impresionante, este también es un sitio con mucha historia, pues fue aquí donde, hace 500 años, Hernán Cortés conoció a Malintzin.

Potonchán: la capital maya-chontal en el río Grijalva
Aunque hoy en día, sitios como Chichén Itzá y Palenque son mucho más famosos, Potonchán fue una de las capitales mayas-chontales del señorío de Tabasco. Hoy en día, Centla cuenta con sitios arqueológicos y una historia fascinante. Potonchán se encontraba cerca de la desembocadura del río Grijalva, cerca de donde hoy se encuentra la ciudad tabasqueña de Frontera. En 1519, las tropas españolas llegaron a la ciudad y derrotaron a sus habitantes. Como premio, se les obsequiaron 20 esclavas, entre ellas, Malintzin —mejor conocida como La Malinche—. Sobre las ruinas de Potonchán se fundó la Villa de Santa María de la Victoria, una de las primeras ciudades españolas en territorio mexicano. Sin embargo, debido a los constantes ataques piratas, poco a poco fue perdiendo habitantes y relevancia, hasta que finalmente desapareció hacia mediados del siglo XVII.


Un paraíso entre ríos, lagunas y el mar
Hoy en día, los Pantanos de Centla son una Reserva de la Biósfera abierta al público para maravillarse con sus paisajes y la fauna que vive ahí. La zona posee una impresionante red de ríos, entre los cuales destacan el Grijalva, Usumacinta y San Pedro, así como diversas lagunas, arroyos, espejos de agua, manglares y esteros, extendiéndose sobre la costa y hasta el mar del Golfo de México. Estos humedales son hogar de una gran población de aves acuáticas migratorias, monos aulladores, caimanes e iguanas verdes. También resguarda especies en riesgo, como jaguares, ocelotes, manatíes, halcones peregrinos, tortugas blancas y cigüeñas Jabirú.


Cómo llegar a los Pantanos de Centla en Tabasco
Si quieres visitar los Pantanos de Centla, hay varias formas de llegar. Lo más sencillo es salir desde Villahermosa hacia el Pueblo Mágico de Frontera, que se encuentra justo a la entrada de la Reserva de la Biósfera. El trayecto es de aproximadamente una hora y media, y puedes hacerlo en coche o en autobús. Si te encuentras en Campeche, puedes llegar con relativa facilidad desde los pueblos de Palizadao Ciudad del Carmen —ambos a aproximadamente dos horas y media en coche—. Ten en cuenta que las lanchas salen desde La Casa del Agua Centro de Interpretación Ambiental Uyotot-ja, y ahí mismo se encuentra el museo interactivo donde aprenderás más sobre la importancia de los humedales y su fauna. Durante tu visita, podrás practicar pesca deportiva, avistar aves y dar paseos en barco que conectan con el interior de los pantanos.

Aunque la entrada de Frontera es la más famosa, a solo 20 minutos en coche se encuentra la entrada de Tres Brazos. Además de que suele estar menos concurrida, está más cerca de la Torre de Observación Tres Brazos, cuyas vistas revelan el punto de encuentro entre los tres ríos principales de la zona. Además, desde arriba se puede dimensionar el tamaño de esta Reserva de la Biósfera —abarca poco más de 3000 kilómetros cuadrados, es decir, es dos veces más grande que la CDMX—.


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