Los puristas seguramente no estarán de acuerdo, pero hace demasiado calor para ser prejuiciosos. Y no lo decimos nosotras, sino la propia industria del vino. Desde bodegas nuevas hasta otras que ya cuentan con gran prestigio en el mundo vitivinícola, cada vez vemos mayores esfuerzos por ‘pensar fuera de la caja’. No se trata simplemente de romper las reglas, sino de reconocer que hay límites autoimpuestos que no necesariamente cuidan la calidad, y a veces incluso la restringen. Cuántas veces no hemos insistido en que el vino no se toma con hielo y, sin embargo, ya existen etiquetas pensadas específicamente para eso. Olvídate del estrés de poner a enfriar las botellas desde antes: estos vinos sí se toman con hielo y son una delicia.


Freixenet ICE Rosé
Ubicada en la región de Prenedes en España, Freixenet es una de las bodegas más célebres de Europa. A pesar de su enorme tradición, mantienen una mirada fresca y juguetona que, precisamente porque tienen toda la experiencia, pueden lograr grandes resultados que se salen de la norma. En su catálogo encontrarás Freixenet ICE Rosé, un vino pensado para servirse con hielo y disfrutarse en un rooftop o junto a la alberca. Se trata de una mezcla de Garnacha, Pinot Noir y Chardonnay, con un añejamiento de 9 a 12 meses que potencian las notas a fresa, frambuesa y especias.

Salvaje Rosé Ice
Los vinos mexicanos cada vez se ganan más reflectores, y ya no solo hablamos del Valle de Guadalupe. Salvaje es una bodega en Querétaro especializada en producir vinos orgánicos y biodinámicos. Con ese espíritu libre y ligeramente irreverente, crearon Salvaje Rosé ICE, un vino natural mexicano diseñado para tomarse con hielo sin perder su complejidad. Se trata de un vino 100% Garnacha, con un perfil fresco y vibrante con notas ligeras y refrescantes de fresa y frambuesa.

Freixenet ICE Cuvée
En del catálogo de Freixenet hay otro vino pensado para tomarse con hielo, pero Freixenet ICE Cuvée tiene una vibra más veraniega. Esta vez, se trata de un blendde Macabeo, Xarello y Parellada, con un toque de Chardonnay. Tiene un añejamiento de 12 a 14 meses, el cual potencia notas más cremosas de durazno, pera madura y fruta tropical. El hielo ayuda a balancear este carácter más intenso, y hace de cada copa la fórmula mágica para hacer frente al calor.

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