Además de algunos de los edificios más emblemáticos del Centro Histórico de la CDMX —como el Palacio de Bellas Artes y el Palacio de Correos—, la colonia Roma es uno de los emblemas del Porfiriato. Sin embargo, este barrio ha sido todo menos estático. Con su ubicación céntrica, sus calles de banquetas anchas y enarboladas y sus plazas públicas, la zona no ha dejado de evolucionar desde su urbanización hace más de un siglo. Sobre la calle de Orizaba, casi en la esquina con la Plaza Río de Janeiro, acaba de abrir sus puertas Castizo Roma. A pesar de que el restaurante es nuevo, el edificio de la década de 1940 está lleno de historia y el menú a cargo del chef madrileño Álvaro ‘Milu’ Crespo es una oda a los sabores familiares de España, reinterpretados desde el paladar y las costumbres mexicanas alrededor de la mesa.


Una casona convertida en restaurante
El inmueble en Orizaba 74 es un edificio protegido por el INBAL por su valor patrimonial. Así pues, durante los trabajos de remodelación para transformar el espacio en restaurante, se cuidó mantener intactos elementos como la fachada, la escalera helicoidal y los pisos de estilo sevillano. A lo largo de tres pisos, Castizo Roma va revelando distintos ambientes. En la planta baja, una pequeña barra a pie de calle que recuerda a las vermuterías madrileñas, mientras que dentro hay un salón acogedor y un patio ideal para ir a comer en familia. La segunda planta sigue recordando una casa antigua, con habitaciones que hoy son privados para ocasiones que ameritan un espacio más íntimo. Finalmente, la azotea hoy es uno de los rooftops más románticos de la zona, con una atmósfera elegante pero desenfadada que casi se siente como un eterno verano.

Castizo Roma: Mismo sello, nuevo concepto
Castizo Roma es el tercer restaurante de Grupo Castizo. Sin embargo, la propuesta no se repite, sino que se reconfigura. Donde Castizo Condesa —el primero del grupo— es más clásico español, Castizo Roma también toma como punto de partida las recetas típicas de distintas regiones de España y el Mediterráneo, pero las adapta al contexto local y desde una mirada más contemporánea. La cocina procura insumos auténticos y de calidad, combinando ingredientes mexicanos con productos importados principalmente desde España, pero también de otras partes de Europa. Jamón ibérico, aceitunas sevillanas, pimentón de la vera de Extremadura, aceite de oliva de Jaén, queso manchego de oveja de Castilla-La Mancha, anchoas de Santoña y queso mascarpone de Italia. En palabras del chef, la idea es traer los sabores de España a México, pero sin que pierdan ese efecto de familiaridad que nos inspira a compartir y convertir la comida en momentos entrañables.


El menú de Castizo Roma
La carta de Castizo Roma es extensa, pero no abrumadora. Esto se debe en buena medida a que cada sección se dedica a antojos específicos. Para empezar, nosotras probamos el matrimonio de anchoa y boquerón, dos tapas clásicas que hacen un guiño a las botanas mexicanas: una es de boquerón con pan tomate, y la otra, de anchoa de Santoña con guacamole. Ambas son una fiesta en la boca, y perfectamente pueden compartirse entre dos personas. Seguimos con el croquetón de short rib, un plato caliente con dos croquetas de relleno cremoso que delata la cocción lenta de la carne. Seguimos con las flores de calabaza en tempura rellenas de queso trufado, servidas con un pisto manchego clásico de las cocinas españolas. Y lo sabemos: las flores de calabaza están de moda, pero estas sí que proponen algo distinto, con sabores marcados pero balanceados y texturas precisas.


Continuamos con el arroz negro con chopitos andaluces, una preparación mediterránea cuyo tamaño puede ser intimidante, pero en realidad es una porción perfecta para compartir entre dos. También tienen platos fuertes como la lubina española a la donostiarra con patata al horno —una pesca que viene directamente de España—, o la costilla lacada que retoma una receta del chef gironés Joan Roca, pero con ingredientes locales como la macadamia, el pistache y el serrano. El costillar de cerdo ibérico es otro de los favoritos. Se cocina a baja temperatura durante 24 horas, y se termina en un horno kamado japonés que cocina con carbón.

Sobremesas eternas
Si algo tenemos en común los españoles y los mexicanos, es nuestro gusto por las buenas sobremesas. Y nada para extenderlas como un postre y una copa. Aquí tenemos dos recomendaciones. En primer lugar, la torrija de pan de leche con helado de miel de abeja, un postre típico de Semana Santa que en Castizo sabe a puro cariño. Si buscas algo más propositivo, la tarta invertida de queso y frutos rojos —una tarta vasca al revés: arriba está la galleta, luego el queso y al final, la mermelada casera— es una opción ganadora.

En cuanto al menú de bebidas, Castizo Roma cuenta con aproximadamente 120 etiquetas de vino de distintas partes del mundo, seleccionadas por la sommelier mexicana Gina Salazar, reconocida como la Mejor Sommelier de México en 2023 por la CANIRAC. El restaurante también tiene su propia etiqueta, Castizo Catorze, un vino tinto jóven con Denominación de Origen Rioja, elaborado con uva Tempranillo. Por otro lado, Daniel Ibarra —el jefe de barra— diseñó un menú dividido en dos: coctelería clásica y coctelería castiza, que reinterpreta tragos como la margarita, el martini y el negroni con un perfil aromático frutal y floral. La propuesta se complementa con cinco mocktails muy destacables, que no escatiman en creatividad, sabores intensos y profundos y presentaciones vistosas. Finalmente, también hay una selección de cervezas importadas, con distintos perfiles para todos los gustos.

