Viajar como mochilero por Europa este verano es posiblemente uno de los mejores planes que puedes hacer en la vida, y no tiene que ser recorriendo las capitales que todos conocen. Existe una lista bastante bonita de destinos con encanto, plazas de cuento, calles empedradas, castillos históricos, comida rica y vuelos low cost que te llevan hasta ahí desde otras ciudades europeas por muy pocos euros. Aquí van cinco propuestas que combinan destinos icónicos indispensables con hallazgos menos masificados para tu ruta: Dublín, Montpellier, Portofino, Berna y Telč. Cada uno es distinto, cada uno tiene su propia personalidad y todos son perfectos para el verano.

DUBLÍN, IRLANDA
Dublín es la capital irlandesa y el punto de arranque perfecto para tu ruta por Europa: tiene vuelos low cost desde varias ciudades europeas, un ambiente juvenil único y una escena de pubs incomparable en la zona de Temple Bar. No dejes de visitar el Trinity College –fundado en 1592 por la reina Isabel I– con su biblioteca antigua icónica, el Castillo de Dublín, las dos catedrales –Christ Church y San Patricio– y el barrio georgiano con sus famosas puertas de colores. Tómate una cerveza Guinness recién servida en la Guinness Storehouse.

MONTPELLIER, FRANCIA
En el sur de Francia, a apenas 3 horas en tren desde Barcelona o 6 horas desde Madrid, está Montpellier, una joya universitaria del Languedoc que se pasa por alto frente a París o Niza. Su casco histórico se llama l’Écusson –por su forma de escudo– y tiene una de las zonas peatonales más grandes de Francia, callejuelas medievales, palacetes de los siglos XVII y XVIII, la Place de la Comédie con su teatro emblemático, y la Catedral de Saint-Pierre, de estilo gótico meridional. Alberga la facultad de medicina más antigua del mundo aún en funcionamiento, y en la parte contemporánea destaca el Arbre Blanc, un edificio residencial de 56 metro.

PORTOFINO, ITALIA
Portofino no es exactamente ‘poco conocido’, pero no es tan mainstream como Roma o Florencia merece toda parada en cualquier ruta por la costa Ligur. Es un antiguo pueblo pesquero de 400 habitantes con casitas de colores pastel que abrazan el puerto en forma de media luna, y su Piazzetta es probablemente el rincón más fotografiado de la Riviera. Sube caminando al Castello Brown, una fortaleza del siglo XVI transformada en museo por el cónsul británico Yeats Brown en el siglo XIX, y a la Iglesia de San Giorgio, del siglo XII.

BERNA, SUIZA
Berna es la capital de Suiza –aunque muchos crean que es Zúrich o Ginebra–, y su casco histórico completo es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1983, considerado uno de los mejor conservados de toda Europa. Camina por sus arquerías comerciales del siglo XV, visita la Zytglogge, la Catedral con la torre más alta de Suiza, y admira sus 11 fuentes históricas con esculturas policromadas del siglo XVI. El río Aare rodea el centro y en verano los suizos flotan por sus aguas turquesas en un ritual local que casi ningún turista conoce.

TELČ, REPÚBLICA CHECA
Cerramos con la joya oculta absoluta: Telč, un pequeño pueblo de 6 mil habitantes en la región de Vysočina que fue el primer sitio de la República Checa nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1992, junto con Praga y Český Krumlov. Su Plaza Zacharias de Hradec es considerada por muchos la plaza renacentista más bonita de Europa y la mejor muestra del renacimiento italiano fuera de los Alpes: casas burguesas de colores pastel con frontones decorados uno más elaborado que el otro, columna barroca de la peste en el centro, dos fuentes históricas y arcadas con cafés y tiendas. Rodeado de lagunas artificiales que datan del siglo XIV está a 2 horas en coche desde Praga y desde Viena, así que funciona como parada entre ambas capitales. Si te interesa este destino te recomendamos leer nuestra guía de mercados navideños en Europa.

