Tuve una primera cita en el Laberinto de Leonora Carrington y lo que pasó fue inesperado

He salido en muchas citas a lo largo de mi vida. Las primeras veces que salgo con alguien, suelo ir a tomar un café, a cenar o a pasear por una colonia bonita. El lugar y la comida no importan siempre que pueda conocer a la otra persona. Y eso hacemos: salimos a encontrarnos con un pedacito de la otra persona para decidir que queremos conocer su alma entera. No siempre nos interesan los espacios donde empezamos a entregar quiénes somos a otras personas. Es sólo cuando alguien nos lleva a un lugar especial que nuestra perspectiva cambia, al menos así me pasó a mí. El sábado pasado, fui a una primera cita en la Juárez y me llevaron al Laberinto de Leonora Carrington.

Escultura de Leonora Carrington
Foto: Laberinto Mágico

Un laberinto de decisiones

Cuando llegué al Centro de Artes Inmersivas, sabía poco sobre la exhibición. Mi date me esperaba en la entrada e hicimos unos minutos de fila. donde compramos los boletos que costaron $291 pesos. Al inicio del laberinto hay un pequeño museo que nos cuenta la vida y obra de la artista surrealista Leonora Carrington. Luego, al entrar al laberinto nos ofrecieron un folleto, un mapa abstracto del museo. El concepto era sencillo. Nosotros podíamos elegir el camino que quisiéramos recorrer y nos encontraríamos con diferentes piezas al azar. Esto nos dio la oportunidad a mi cita y a mí de elegir el camino por turnos, cada uno buscando algo diferente. 

entrada del museo de leonora carrington
Foto: Laberinto Mágico
escultura en un cuarto oscuro con hoyitos de luz
Foto: Laberinto Mágico

Nuestras respuestas son espejos 

Al encontrarnos con la primera pieza y sacar el mapa, nos dimos cuenta de dos cosas: la primera, teníamos que encontrar la escultura en el papel y averiguar si era la pieza correcta. La segunda, lo que venía en el mapa no eran explicaciones de las esculturas  y su fecha de creación, sino una breve narración poética y preguntas introspectivas para conocernos mejor a nosotros mismos. Esto resultó perfecto para mi cita y para mí. De pronto, nos adentramos en un mundo silencioso y reflexivo, y cada pregunta que nos hacíamos a partir de las esculturas revelaba algo más interesante de nuestra identidad y nuestras filosofías de vida. La luz tenue y las impotentes figuras ideadas por Carrington crearon una atmósfera íntima y romántica, donde ver a mi cita asombrarse era suficiente para mí. 

escultura de un barco con seres dentro de él bañado en luz
Foto: Laberinto Mágico

Las coincidencias del Tarot

Hacia el final de la exhibición hay una pequeña sala del Tarot. Aquí, los diseños de los Arcanos Mayores de Leonora Carrington estaban expuestos de forma circular, rodeándonos a quienes recorríamos el laberinto. Cada interpretación era abstracta, pero capturaba la esencia de las cartas y, aunque no estaban en orden, era sencillo entender el hilo narrativo que la curaduría quería mostrar: el viaje del loco. En medio de la sala había una estructura con unas manos abiertas. Cuando tomé la mano, salió una tarjetita, una carta del tarot sólo para mí y para mi interpretación. Mi cita hizo lo mismo y coincidentalmente, nos salió la carta de “El Carro”, la carta del signo cáncer. Ambos reímos, pues los dos somos ese signo solar. A otros les salió La Emperatriz o La Estrella. 

sala del tarot de leonora carrington
Foto: Laberinto Mágico

Hasta la noche con café 

Al salir, y todavía emocionados por la bellísima exhibición, quisimos alargar la tarde. Caminamos unas calles y encontramos una cafetería escondida en la calle de Marsella, La Miscelánea de Lusso. Nos sentamos en el piso de arriba y los meseros nos recibieron con unos menús hechos con revistas viejas de los años 50 y 60. La cafetería tiene poco de haber abierto sus puertas en la Juárez, y su especialidad es la gran variedad de postres y pasteles que tiene para ofrecer. Mi cita pidió un pastel de temporada, un bizcocho de galletas marías y relleno de mantequilla con turrón de almendras. Yo pedí un clásico pastel de red velvet con cubierta de queso crema. Ahí, entre cold brews, lattes y pasteles, se nos fue la tarde leyéndonos el tarot, siempre inspirados por Leonora Carrington, y platicando como si el resto del mundo no importara.

entrada de la cafetería miscelanea de lusso en la colonia juarez
Foto: @la_miscelanea_de_lusso