La Ciudad de México ha crecido y evolucionado de manera exponencial a lo largo de los siglos. De los paisajes lacustres que cubrían la cuenca del Valle de México en la época prehispánica quedan ya solo las crónicas. Los ríos se entubaron a lo largo del siglo XX, y el imponente Lago de Texcoco se fue secando para construir encima la gran capital mexicana. Sin embargo, hay algunos espacios de la ciudad que resisten el paso del tiempo. Aunque los canales de Xochimilco son mundialmente famosos, todavía más al sur todavía se encuentra el lugar al que se replegó el Lago de Texcoco: el Lago de los Reyes Aztecas. Todavía se puede visitar, y basta con llegar a la estación de metro Tláhuac —la terminal de la línea 12—, desde donde puedes caminar media hora o tomar un taxi para completar los últimos 10 minutos de recorrido.


Las antiguas aguas que cubrían el Valle de México
Cuando los mexicas llegaron al Valle de México con la intención de asentarse, se encontraron con un territorio que convivía de manera estrecha con el agua. Y es que en realidad no se trataba de un solo lago, sino de unsistema de lagos que se unían para formar un gran cuerpo de agua. Este incluía los lagos de Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco, que en total cubrían aproximadamente 2,000 kilómetros cuadrados. De aquella enorme extensión, sobrevive poco. En su momento, el Lago de los Reyes Aztecas conectaba con el Centro Histórico y el Mercado de Jamaica a través de sus canales.

En el sur de la CDMX, el Lago de los Reyes Aztecas y su vecino, el Lago de Tláhuac, han sido reconocidos como Patrimonio Cultural y Natural de la UNESCO desde 2004 por su importancia ecológica e histórica. Ubicados al pie de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, sus aguas han sido testigo inmutable del paso del tiempo. Vale la pena mencionar que muy cerca de aquí se encuentra el Paso de Cortés, el estrecho entre los volcanes por donde los conquistadores españoles y sus aliados entraron a la mítica Tenochtitlán. Así, podemos pensar que estos fueron los paisajes que se encontraron después de su travesía por las montañas: los canales, el lago y toda la vida que crecía a su alrededor. Asimismo, también persisten los sistemas ancestrales de cultivo en la zona chinampera.


Canales, chinampas y trajineras: esto no es Xochimilco
Aunque en primera instancia podría parecer que los paisajes de los canales de Tláhuac son iguales a los de Xochimilco, en realidad hay varias diferencias. Quizá la más evidente sea la presencia de turistas, pues mientras que los embarcaderos de Xochimilco son famosos entre extranjeros y locales por igual, el embarcadero del Lago de los Reyes Aztecas es bastante menos bullicioso. Aunque ambos forman parte del mismo sistema de lagunas y canales, el ambiente es totalmente diferente. Las trajineras que salen desde el embarcadero del Lago de los Reyes Aztecas navegan por los canales que conectan con los pueblos de Los Reyes y San Pedro Tláhuac, donde se respira el aire fresco y sereno de las afueras de la ciudad. Esta tranquilidad también atrae a una gran cantidad de aves acuáticas migratorias, como garzas, colibríes y golondrinas.


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