Existen distintas maneras de movernos, y aunque muchas veces las distancias condicionan el medio de transporte, los límites los ponen más el cuerpo y la mente que la ruta. Todos los años, Le Tour De Frankie convoca a decenas de ciclistas para emprender un viaje único sobre dos ruedas. La salida es desde la CDMX rumbo a Puerto Escondido, en la costa de Oaxaca. El recorrido es de aproximadamente 800 kilómetros, y es la única carrera de ultradistancia que se realiza en México. El camino es demandante —no solo por la distancia, sino también por las temperaturas, de ahí que se le apode popularmente como ‘el infierno del sur’—, pero las vistas, el mar y la comida al final del camino lo compensan. Así que la respuesta es sí: se puede llegar a Puerto Escondido en bicicleta y descubrir que el trayecto puede ser tan gratificante como el destino.

Le Tour de Frankie: la única carrera ciclista de ultradistancia en México
Alrededor del mundo, existen varias carreras de ultradistancia —o ultrafondo—. Por ejemplo, el Giro de Italia y el Tour de Francia, que atraviesan entre 3,300 y 3,500 kilómetros, divididos en 21 etapas. Aunque son menos kilómetros, la particularidad de Le Tour de Frankie es que se trata de una carrera sin asistencia, es decir, que cada ciclista debe prever sus provisiones y autogestionarse en el camino. Además, no se divide en etapas: aunque hay algunas paradas para descansar y abastecerse, el camino de la CDMX a Puerto Escondido se hace prácticamente sin bajar de la bicicleta.

Vale la pena mencionar que, debido a las temperaturas que se pueden alcanzar durante el día, buena parte de los recorridos se hace en la madrugada. Hay que decir que Le Tour de Frankie no es ni para principiantes ni para aficionados: se trata de una ruta muy técnica apta para amantes del ciclismo que tienen mucha experiencia rodando en terracería, subidas y bajo el sol. Sin embargo, sí que es posible llegar de la CDMX a Puerto Escondido en bicicleta, y no deja de ser una ruta espectacular digna de tener en el radar.


Cómo llegar de la CDMX hasta Puerto Escondido en bicicleta
No hace falta participar en Le Tour de Frankie para llegar a Puerto Escondido desde la CDMX en bicicleta, pues en realidad puedes hacer la ruta cuando quieras, e iniciando desde el punto que prefieras. De hecho, si no quieres pedalear los 800 kilómetros, puedes viajar en autobús —en la mayoría de los casos, puedes llevar la bicicleta contigo— a alguno de los pueblos a lo largo de la ruta para acortar camino. También es cierto que esta no es la única ruta: hay otras más directas, con menos terracería pero más tráfico. Todo es cuestión de investigar la que mejor se adapte a tus habilidades. Aun así, vale la pena echarle un vistazo al mapa que sigue Le Tour de Frankie para usarlo como guía. Vale la pena mencionar que la ruta cambia ligeramente cada año, respondiendo a cuestiones como el clima y la seguridad en cada punto.

La ruta de Le Tour de Frankie
La carrera arranca en la CDMX, y el primer punto de control es en el Paso de Cortés. Ten en cuenta que, por la altura, el frío es glacial y debes llevar el equipo adecuado. El camino avanza hacia Atlixco, y aunque Le Tour de Frankie no descansa, tú puedes hacer una parada en este Pueblo Mágico donde reina la eterna primavera en las faldas del Popocatépetl. La carretera Atlixco-Matamoros te llevará al pueblo de Tepeojuma, donde hay que desviarse por un camino de terracería hacia el pueblo de San Juan Epatlán. Ahí se encuentra el segundo punto de control de la carrera.


Al adentrarse en la Sierra Mixteca, los paisajes se tornan desérticos, las temperaturas se elevan y la terracería atraviesa un tramo demandante con pendientes pronunciadas y poca sombra. El siguiente punto de control se encuentra en Acatlán de Osorio, una de las ciudades más grandes de la Mixteca. Se aconseja descansar ahí, para luego continuar el camino hacia Puerto Escondido. Parte de la magia de viajar en bicicleta es vivir el ambiente rural en México, con sus amaneceres, sus paisajes y su gente que ve pasar a los ciclistas, los saluda y a veces incluso les hace plática.

Aunque no es una parada oficial de la carrera, la ruta bordea Huajuapan de León, Oaxaca, y vale la pena detenerse para explorar esta ciudad llena de historia. Desde ahí, el camino desciende hacia el sur, con pendientes muy demandantes y temperaturas que pueden llegar a rebasar los 40°C. Al llegar al pueblo de Santiago Jamiltepec, el camino se integra a la Carretera Santiago Pinotepa Nacional-Salina Cruz, y continúa casi en paralelo a la costa hasta llegar a Puerto Escondido.

Puerto Escondido: el premio de llegar en bicicleta
No cabe duda de que Puerto Escondido es uno de los destinos de playa más famosos de México. Aun así, quienes llegan en bicicleta aseguran que el impacto de su belleza y su diversidad culinaria es aún mayor que cuando llegas en coche o en avión. Y tiene sentido: después de un viaje tan demandante, el premio del descanso junto al mar y los festines en los mercados se siente como una corona de laurel. Lo más recomendable es quedarse un par de días para gozar el destino y sacarle provecho al trayecto. No olvides empacar el traje de baño, pues el mar y la alberca son la mejor forma de consentir al cuerpo después de pedalear 800 kilómetros.

Puerto Escondido tiene rincones para todos los moods, desde la vibrante Playa Zicatela hasta la tranquilidad de Playa Carrizalillo. En cuanto a la gastronomía, desde puestos callejeros hasta experiencias de fine dining y wine bars, sobre todo dentro de los hoteles boutique. Sin embargo, Oaxaca brilla por su gastronomía, y después de llegar a Puerto Escondido en bicicleta, sería casi criminal irte sin probar sus manjares: mole, tlayudas, tacos de camarón tasajo, pescados y mariscos. Aunque hay varios lugares para desayunar, comer y cenar en el destino, te recomendamos empezar en el Mercado de Zicatela antes de emprender el camino de regreso, ya sea que vuelvas a montarte en la bicicleta, o que decidas hacerlo en autobús o avión.

¡Viajen, disfruten y compartan!
