El primer Pueblo Mágico de Puebla donde tomas café entre niebla y techos de teja roja

A cuatro horas de la Heroica Puebla de Zaragoza, se esconde, entre la sierra y la neblina Cuetzalan del Progreso, un Pueblo Mágico donde las calles empedradas y las casas blancas de techos rojos aparecen y desaparecen entre la bruma. Fue habitado por totonacas y nahuas y, posteriormente, por frailes franciscanos en 1547. Su nombre significa ‘lugar donde nacen los quetzales’, un ave sagrada que para los mayas y aztecas simboliza la unión del cielo y la tierra, la fertilidad, la luz y la riqueza. Hoy en día, Cuetzalan es reconocido por su café, su gastronomía y sus impresionantes cascadas y grutas.

Vista aérea del Pueblo Mágico de Cuetzalan
Cuetzalan del Progreso es un pueblo de montaña ubicado en la sierra poblana. Foto: Foto: Roberto Michel
calle empedrada de un pueblo mexicano
Cuetzalan se esconde entre la niebla y el bosque. Foto: Cortesía

Cuetzalan es reconocido por producir café de calidad 

Cuetzalan es uno de los municipios de Puebla donde se produce café de alta calidad, junto con Pahuatlán, Xicotepec y Tlatlauquitepec. Aquí se cultiva café de altura en bosques de niebla, bajo sombra, una tradición que se ha mantenido por más de 150 años. Estas condiciones permiten que sus variedades arábicas desarrollen un perfil suave, complejo y aromático. Además, no se utilizan pesticidas y cada grano se recolecta a mano en su punto de maduración, antes de pasar por procesos artesanales de tostado.

cafecultor recolectando granos de café
Cuetzalan produce café de altura de gran calidad. Foto: Joseph Sorrentino

Alrededor del pueblo es fácil encontrar fincas cafetaleras como Reserva Azul, donde se pueden recorrer los cultivos, conocer el proceso de producción y participar en catas. También hay varios espacios para disfrutarlo, desde pequeños locales hasta terrazas con vista a la sierra; uno de los imperdibles es Café Restaurante Museo La Época de Oro, ubicado en el centro del pueblo. 

taza de café sobre una mesa con vista a un pueblo
Foto: Cortesía

El pueblito que se esconde entre la sierra y la niebla 

El Pueblo Mágico de Cuetzalan del Progreso es uno de los destinos más bonitos de Puebla. Rodeado por la sierra, el pueblo se extiende entre calles empedradas y pendientes pronunciadas, bordeadas de casas blancas con techos de teja roja que aparecen y desaparecen entre la neblina. Por las mañanas, la bruma cubre casi por completo el paisaje y apenas deja ver el pueblo. Con el paso de las horas, el clima se abre y permite apreciar sus construcciones coloniales, como la Parroquia de San Francisco de Asís, del siglo XVI, y el Santuario de Guadalupe, conocido como la Iglesia de los Jarritos.

centro histórico del Pueblo Mágico de Cuetzalan
Foto: Cortesía
casa de fachada blanca con techos rojos
Foto: Galdino Hdez

Todo lo que hay qué hacer en Cuetzalan, además de tomar café 

Cuetzalan del Progreso es un destino popular por sus actividades ecoturísticas. Entre sus atractivos destaca la Cascada El Salto, con una caída de aproximadamente 20 metros, ideal para nadar en su poza o refrescarse con la brisa. También se encuentra la Cascadas Las Golondrinas, una cola de caballo de unos 50 metros de altura, donde se realizan actividades como rápel, senderismo y tirolesa. Otro imperdible es Corazón del Bosque, un espacio natural con cascadas que descienden entre formaciones rocosas, ideal para nadar o recorrer a caballo.

cascada cayendo de enormes formaciones rocosas
La Cascada El Salto tiene una caída de agua de 20 metros de altura. Foto: Cortesía
personas realizando una danza desde las alturas
En Cuetzalan es popular la danza de los voladores. Foto: Cortesía

Artesanías, costumbres y tradiciones vivas 

En el Pueblo Mágico de Cuetzalan, las artesanías forman parte esencial de la vida cotidiana. Cada domingo, en el centro del pueblo, mujeres de origen nahua se reúnen para vender sus productos, entre los que destacan los huipiles bordados a mano. Además de rebozos y cestas elaboradas con fibra de jonote, además de vinos artesanales de frutas. El tianguis también es un buen lugar para probar la gastronomía local, como la cecina ahumada, mole, pipián, tamales de frijol, tlayoyos y acamayas. 

mujer cocinando antojitos mexicanos
En Cuetzalan la gente come tamales de frijoles. Foto: Joseph Sorrentino

La ‘medicina del corazón’ que venden en todas las esquinas

Además del café, en Cuetzalan hay una bebida que forma parte de su identidad: el yolixpa. Este licor ancestral, de origen nahua y totonaca, significa ‘medicina para el corazón’. Y se elabora con una mezcla de alrededor de 30 hierbas aromáticas —como menta, hierbabuena, salvia, tomillo y orégano— maceradas en alcohol. Lo preparaban curanderos para aliviar enfermedades respiratorias. Hoy se produce en distintas variantes y es fácil encontrarlo en restaurantes, puestos callejeros y en el Mercado Artesanal Matachiuj. También tiene su propia celebración durante el Festival del Yolixpa, que se realiza del 15 al 17 de agosto. Sin duda, un destino que tiene historia, costumbres y tradiciones. 

mujer haciendo un bordado
Las mujeres de Cuetzalan elaboran huipiles bordados a mano. Foto: Galdino Hdez

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