Hace seis años, se cerraron las puertas de uno de los recintos culturales más famosos del sur de la CDMX. Durante casi tres décadas, el Museo Dolores Olmedo se había dedicado no solo a resguardar exhibir la mayor colección de obras de Diego Rivera y Frida Kahlo —entre otros artistas prominentes—, sino que también funcionaba como un lugar donde las familias podían disfrutar de las tardes de fin de semana entre jardines con pavorreales y xoloitzcuintles. Después de cierta incertidumbre sobre lo que pasaría con la colección y con el recinto en Xochimilco, por fin tenemos una respuesta. La reapertura del Museo Dolores Olmedo está programada para el 30 de mayo del 2026, y los boletos ya están a la venta en su página web.


Más que una mecenas: La mujer detrás del legado de Rivera
El nombre del museo honra a una mujer cuyo legado se extiende más allá de las paredes del recinto. María de los Dolores Olmedo Patiño y Suárez nació en 1908 en Tacubaya. Se dice que conoció a Diego Rivera en 1924, en las oficinas de la Secretaría de Educación Pública. El encuentro fue fruto de la coincidencia: Diego pintaba los famosos murales que todavía hoy se conservan en el edificio —que ahora es el Museo Vivo del Muralismo—, y Dolores —de apenas 16 años— acompañaba a su madre, maestra normalista, en una visita al recinto. A pesar de los más de 20 años de diferencia de edad, su interés por el arte, la cultura mexicana y el proyecto nacionalista cimentó una amistad que duraría hasta el día de la muerte de Diego más de tres décadas después.


La gran colección de Dolores Olmedo
En los años posteriores, Dolores Olmedo se convertiría en una exitosa empresaria de la industria de la construcción. Fue así como por fin tuvo los recursos para convertirse en una importante mecenas no solo de Diego Rivera, sino también de Frida Kahlo y otros artistas de la época, como Pablo O’Higgins y Angelina Beloff. Sin duda, volver a ver la colección expuesta en los muros del Museo Dolores Olmedo es causa de expectativa y emoción, pues además de tener más de 140 obras de Diego Rivera, también es la colección privada con más cuadros de Frida Kahlo. Pero el impacto de Olmedo en el arte mexicano no se limita a una colección imponente, sino que también ayudó a los artistas a tener cierta estabilidad financiera para producir obras que no necesariamente acabarían en el catálogo de Olmedo.

La Noria: de la casa al Museo Dolores Olmedo
Pero la reapertura del Museo Dolores Olmedo no solo causa intriga por volver a ver la colección, sino también para descubrir las mejoras que se hicieron al recinto. Y es que la finca histórica de La Noria en Xochimilco es un atractivo en sí misma. Entre su arquitectura del siglo XVI y sus enormes jardines —donde habitan pavorreales y xoloitzcuintles—, este lugar primero fue la residencia de la mecenas, y ahora, décadas después de su muerte, sigue siendo un recinto que honra su legado y comparte con el público la colección que forjó para transmitir su orgullo por México.


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