‘Cocina Mexi-Terránea’, ese es el concepto que desde hace 11 años distingue al restaurante Almara en la CDMX. Una propuesta que fusiona platillos y técnicas del Mediterráneo con los sabores de México. Ahora, el restaurante, ubicado a unos pasos del Ángel de la Independencia, estrena chef y con él llega una nueva carta que conserva esa esencia, pero incorpora nuevos ingredientes, técnicas y platillos que refrescan por completo la experiencia. Sin perder aquello que lo convirtió en uno de los proyectos gastronómicos más interesantes de la zona. Sigue leyendo para conocer los nuevos platillos con los que Alamara conecta dos de las cocinas más apreciadas del mundo.


La nueva etapa del Restaurante Almara en la CDMX
Al frente de esta nueva etapa está el maestro cocinero francés Sylvain Desbois, quien se incorpora como Chef Corporativo de Grupo Brisas. Junto con Luis Rodríguez, chef de la casa, presenta una carta renovada que amplía la propuesta de Almara con nuevos platillos, siempre fiel a la cocina mexiterránea creada por el reconocido chef Guy Santoro. ‘Almara cuenta con una personalidad gastronómica muy sólida que queremos preservar; nuestro propósito no es cambiar su esencia, sino fortalecerla con recetas inspiradas en México y el Mediterráneo, privilegiando el respeto por el producto, el dominio de la técnica y la creación de sabores capaces de despertar emociones en cada platillo’, nos contó Sylvain Desbois. Por su ubicación y diseño, Almara también ofrece una propuesta integral que combina cocina de autor, menús degustación con maridaje, música en vivo y un servicio altamente personalizado en un ambiente elegante.


Los nuevos sabores en el menú de Almara
Pero hablemos de lo más importante: la comida. La principal novedad del menú es la incorporación de los tradicionales mezze, una selección de pequeños platillos para compartir al centro de la mesa. Con opciones como hummus, baba ganoush, mousse de garbanzo, guacamole y sikil pak, acompañados de pan pita recién horneado. A esta propuesta se suman los llamados Mezzexi-Terranéennes, donde sobresale la samosa de camarón con mayonesa tandoori. Entre las entradas también vale la pena probar el ravioli de betabel con queso ricotta y, como platos fuertes, las brochetas de pollo en dos salsas, el filete de res a la pimienta, el callo de hacha en salsa de vino blanco o el canelón gratinado de hongos, alcachofa y foie gras.



Se mantienen los clásicos que siguen conquistando
Pero la carta también conserva algunos de los favoritos de la casa, como la clásica sopa de cebolla gratinada, la cazuelita de caracoles, la ensalada de mozzarella y burrata, la pasta chitarina con camarones, la cazuela de hongos silvestres o el lechón confitado. Para cerrar, hay postres como la tarta de nuez, la crème brûlée o el financier de chocolate, además de una carta de cócteles clásicos, mixología de autor y una cuidada selección de vinos mexicanos e internacionales. Con esta renovación, Almara reafirma por qué sigue siendo uno de los mejores lugares para comer cerca de Reforma, tanto para residentes como para visitantes de la CDMX.
Dirección: Hamburgo 195, Juárez, Cuauhtémoc



